Lunes, 28 de diciembre de 2009

El año de lo Nuevo

Nuestras juntas de gobierno, a salvo raras excepciones, tienen más peligro que el Equipo A en una chatarrería. Peligro que más pronto que tarde se traduce en una sucesión de tropelías injustificables porque entre otras cosas ha quedado comprobado que los hermanos no van a los cabildos, y los que van, son los dirigidos desde el gabinete.

Ha sido éste el año en que en Málaga nos han devuelto dos imágenes profundamente cambiadas ante el beneplácito general y con la prensa morada dando la callada por respuesta o no incidiendo sobre el asunto como se debiera.

Las cofradías del Prendimiento y Nueva Esperanza, han reconvertido sus imágenes titulares tratándolo de disimular tras la cortina de una restauración que no deja de ser más que un visillo de humo.

Por otra parte, encima hemos de dar gracias a que otros dirigentes de buena voluntad nos han devuelto las suyas con un recuperado esplendor: véase Esperanza y Piedad.

Todo ello ha venido a dejarnos claro que estas decisiones no pueden quedar en manos de quienes no saben o no quieren entender, ni se dejan asesorar por quienes pueden abordar el tema desde el absoluto prisma de la profesionalidad y el respeto.  Debemos asumir empezar a asumir que aquello que parecía desterrado sigue latente en nuestros días y que vuelve a subyacer de la deficiente formación de nuestra clase directiva cofradiera. Como ocurriera décadas atrás, en las cuales nos quedamos sin muchas buenas imágenes. Cuidado.

El año del buen tiempo

La Semana Santa de 2009 se recordará por ser, en líneas generales, la de la ruptura definitiva con los males meteorológicos. Sevilla y Málaga sacaron sus hermandades al completo. Jerez tuvo un imprevisto en la Madrugada, lo que provocó que la Yedra (quien sabe si buscando un acicate para la Coronación) se quedara en la Catedral y decidiera volver a la Plazuela en la tarde de la Pascua.

El año de la Magna granadina

El Sábado Santo pasado nos llevó en volandas a la ciudad de la Alhambra a disfrutar de su Santo Entierro Magno que se celebró accidentadamente por la caída de chubascos dispersos.

Nos quedamos sin la imagen del Crucificado del Silencio que finalmente permaneció en la Catedral, pero el evento nos dejó estampas para el recuerdo inolvidables: la sucesión de pasos por la calle Mesones con una espectacular muestra de imaginería, y en particular, el regreso del misterio de la hermandad de la Aurora por el dédalo de callejuelas del Albaycín.

El año de la Esperanza de Triana

La Esperanza lo llenó todo en aquella noche del 6 de Junio. Y nos llenó tanto que estériles resultaron los debates que siempre surgen cuando las cosas no se hacen ajustándose a los cánones cofradieros. Al final, comprendimos que a ellos efectivamente se ajustan las cofradías en general, cuando salen con sus pasos o colocan sus cultos de siempre, pero no en particular cuando se trata de poner en la calle extraordinariamente a alguna de las devociones universales que moran en Sevilla y que son las que se cuentan holgadamente con los dedos de una mano. Por eso no se podía pedir a un exceso de belleza y devoción infinita, una mesurada procesión. No podía ponerse coto a una riada de emociones. No podía entenderse que esa noche saliera a la calle una cofradía al uso sino un volcán desbordado de hermosura. No era una cofradía con sus imágenes, sino una Imagen acompañada por miles de cofrades, devotos y hermanos. Por eso no había cortejo, ni orden, ni concierto. Fueron 14 horas de un sueño mágico.

El otoño jerezano

El otoño tuvo a Jerez como epicentro de las grandes citas cofradieras. Como en aquél año 2000 donde la Coronación con sus dos pasos y la Soledad pusieron un colofón a un brillante año jubilar, cuando por entonces, aquello de las extraordinarias eran precisamente eso, cosas extraordinarias.

Esta vez, de nuevo la Soledad pero con su Paso de Misterio por la conmemoración del 50 aniversario de la ejecución del Descendimiento y la Amargura, con el paso de la Flagelación por el 250 aniversario de la hechura del Señor, brindaron la oportunidad de disfrutar de las buenas maneras procesioneras que se respiran por la ciudad jerezana.

El año del Oratorio

Ha sido el año en que la Venerable Hermandad de las Penas de la capital malagueña ha salido por primera vez desde su nuevo Oratorio en Pozos Dulces, un rincón del casco histórico recuperado para la ciudad y en particular, para el callejero procesionista. Ejemplar fue la estación de Penitencia de la cofradía y muy especial, fue verla por las calles aledañas a su nuevo templo así como por la Alameda, ocupando el primer lugar de la nómina en una sugerente estampa con los rayos de sol atravesando la frondosa arboleda.

 


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