domingo, 01 de enero de 2012

EL MUNDO QUE NUNCA PIERDE LA ESPERANZA…

Todo empezó a concluir cuando los últimos rayos de sol, que fueron también de Esperanza, se aplacaron en aquel domingo de Diciembre sobre el atrio de la Virgen de la calle Hilera y nos quedamos enmudecidos como apenas pueda uno ya quedarse ante tantas cosas que se han visto. Dentro de la basílica, bajo la mirada suplicante del Nazareno del Paso, quedó desplegada la hermosura de esa Muchacha transida de dolor cuando la geometría se ha despojado de patrones científicos y se ha puesto al servicio de la estética. En sus labios sellados, se posó la metáfora de la necedad de los tantos que se han perdido en palabras altisonantes, en la soberbia inabarcable de ciertos comportamientos y en la imprudencia y el desacierto permanente de que se han visto investidos algunos otros actos.

Dirigiéndonos nuevamente a la placeta, comprendimos que el año comenzaba a elevarse a la categoría de suspiro y que para el siguiente no podía quedarnos otra cosa que Esperanza. Eterna Esperanza. De que el que viene será un año infinitamente mejor.

EL AÑO DE LOS BOMBEROS.

2011 comenzó como la primera pista de un viejo vinilo. Enero echaba a andar como aquel recordado tocadiscos con el “rancataplán” de la banda de los Bomberos que cumplía cien años. Ahí es nada. Ha sido para sus componentes un año muy especial cargado de celebraciones y profundas emociones. Para los cofrades lo ha sido en la medida del orgullo que sentimos por su pervivencia aunque a menudo la hayamos ignorado bebiéndonos los vientos por las nuevas sinfónicas del género. Quizás por eso, maltratada por su celo conservador, no esté poniendo tiritones de muerte tras los Cristos de nuestra ciudad, injustamente desde luego.

POR FÍN, EL PREGÓN DE BANDERAS.

La Cuaresma tuvo al cofrade Domínguez Bandera como protagonista, pero no en su condición de tal principalmente, que también, sino por su profesión de actor internacional y por su denodado interés por llevar el nombre de Málaga allá donde va. Meses después sigue latente la cuestión de si es el Pregón de la Semana Santa, el honor ideal, y las tablas del Cervantes, el escenario oportuno, para un patrio (y merecido) homenaje a la figura, donde el texto y sobre todo el objeto pasen a un completo segundo plano tal y como de la entrega del título de Hijo Predilecto de la Ciudad se tratase. Debemos cuestionarnos si debe ser el pregonero protagonista o un mero transmisor de emociones y pellizcos. Y más allá de eso, si debemos apostar por un acto donde perviva el contenido del Pregón por encima de todo, con un mínimo nivel de exigencia en lo formal y literario, o si por el contrario, lo trascendente se pueda arremolinar en torno a la escenografía teatral de una feria de vanidades. La cosa es que este año fue un famoso actor y cofrade el que se encargó de interpretar un pregón sobre el escenario de un teatro y no fuera, para desencanto de muchos, un cofrade, de profesión intérprete el que se subiera al atril para abrirse a la ciudad y dejarnos el alma hecha jirones. Que son cosas muy distintas.

LA SEMANA SANTA MÁS NEGRA DE LA HISTORIA.

La Semana Santa de 2011 ya descansa en los libros de historia local y regional como una de las más nefastas a consecuencia de la meteorología, la que lejos de ser el habitual inconveniente primaveral, se convirtió en un verdugo inmisericorde más propio de fenómenos tales como las gotas frías levantinas o los temporales otoñales, y que por dejarnos nos dejó hasta granizo en la Madrugá sevillana y vientos casi huracanados en la ciudad de Jerez.

Por lo demás, en lo que permitió el tiempo, que no fue mucho, el cronista se perdió en emociones por los callejones de la Hiniesta, se tiñó el alma de suspiros cuando el palio de San Vicente alcanzó La Madrugá del Martes Santo en la esquina del Hotel América, se frustró su primera salida bajo el palio de la Virgen de las Penas, se enamoró de San Bernardo en Santa Cruz y se despidió impotente del sueño primaveral entre ruanes verdes allá por la Plaza del Triunfo al paso de la hermandad del Sol tras tres días inéditos en los que no salió un solo paso a la calle.

LAS COFRADÍAS PRESENTES EN LAS JORNADAS MUNDIALES DE LA JUVENTUD DE MADRID.

El tiempo de las Glorias pasó como todos los años salpicado de alguna interesante ocasión extraordinaria, caso de la Coronación de la Aurora de Granada.

Pero lo verdaderamente extraordinario llegaría en Agosto, en pleno desierto de actividad cofrade, con la participación de algunas cofradías andaluzas en el Vía Crucis que se organizó en Madrid con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud, presididas por el Papa, Benedicto XVI. Aquello sobrepasó todas las expectativas y, a pesar de que el que suscribe no estuvo para verlo, no parece que quepan dudas sobre el positivo balance dejado tanto por la celebración en sí, como por la participación de las cofradías, que dejaron el listón bien alto, a pesar de que quedó patente la confinada situación de la religiosidad popular española y andaluza tanto en la compleja sociedad capitalina, verdadero pulsómetro del bienestar del país y de la heterogeneidad de los estratos sociales, como en la propia jerarquía eclesiástica, quedando la sensación de que nos perdemos muchísimo alejados de los entornos habituales.

UN OTOÑO EXTRAORDINARIO.

Un nuevo curso cofrade comenzaría a gestarse con el siempre punto inflexivo que supone el paseo hermosísimo de la Virgen de la Victoria atravesado por el crepuscular estío malagueño y sus particulares atardeceres.  Pronto llegarían dos grandes celebraciones de no menos trascendentes instituciones nazarenas malagueñas, no sin antes polarizarse el protagonismo cofradiero en la Tacita de Plata con la Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores de los Servitas cuyo tránsito por el dédalo de callejuelas que conforman su milenario centro histórico, supuso una verdadera muestra de categoría cofradiera salpicada de olores y angosturas. El acompañamiento musical de la Banda del Maestro Dueñas del Puerto de Santa María y el repertorio escogido ha sido de lo mejor del año.

Octubre se desperezó en la feligresía de San Felipe con la bendición de Jesús triunfante montado nuevamente sobre su borriquita. La estampa de la Pollinica ha cumplido 100 años.  Sin palmera, con un exorno floral arriesgado y con una puesta en escena escasamente cuidada, la hermandad de San Agustín nos dejó meridianamente claro que sin el paraguas estético y primoroso del Domingo de Ramos, no es más que una cofradía menor.

Tan sólo una semana después, la Expiración culminó el veinticinco aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de los Dolores. La convulsión vivida durante algunos meses en sede corporativa se dejó notar y de qué manera no ya sólo en la procesión extraordinaria, previo paso por la Catedral, sino en todo el programa de actos que no fue el deseado por la mayoría para tan trascendental celebración. No se ha entendido que una cofradía con ese legado patrimonial y social tan importante, capaz de movilizar a un millar de personas para votar en unos comicios, no estuviera  a la altura de las circunstancias en la procesión más importante de su historia moderna. El penoso tránsito de la Virgen por el barrio ensombreció toda una tarde que fue de más a menos y que tuvo como momento álgido, la inmensa petalada que se produjo en la calle Sagasta, instante que simbolizó el enorme empuje popular apreciado durante toda la jornada, muy superior al de sus propios hermanos.

EL CLERO Y LAS COFRADÍAS, UN AÑO DE DESENCUENTROS.

No ha sido éste un año pacífico en las relaciones entre las cofradías y el clero. Sin embargo, la pretendida restricción de las extraordinarias en Sevilla, por ejemplo, ha sido “pecata minuta” comparado con el convulso final de año vivido en nuestra ciudad a cuenta de algunos desafortunados incidentes con los miembros de la Iglesia local. Será recordado, cómo no, el desplante de Don Federico Cortés, párroco de los Mártires para con su hermandad de Pasión, por suspender una misa prevista en el Oratorio de la hermandad de las Penas durante el transcurso del anual Rosario de la Virgen del Amor Doloroso al haber percibido presuntamente una falta de interés en parte de los integrantes del cortejo. También sucedió algo parecido con el besamanos de la Virgen del Amparo en San Agustín, interrumpido por el sacerdote al entender que no había sido oportuno proceder a la entrega por parte de la cofradía de unos premios durante la celebración de la Función Principal. Los “exvotos” también trajeron de cabeza a los hermanos de la Humildad en la Basílica y Santuario de la Victoria los cuales fueron retirados por orden del rector. Hay quien habla de conspiración sacerdotal orquestada desde Santa María por lo extraño de los asuntos en cuestión y el escasísimo lapso temporal transcurrido entre todos ellos.

Sin embargo, estos incidentes aislados no han sido los únicos. A cuenta de los procesos electorales, ha habido dos intervenciones eclesiales en dos hermandades de postín: Rocío y Expiración. Amén de la indefinida situación de Zamarrilla al borde de la quiebra institucional. La cofradía de San Pedro sufrió además la negativa inicial a la salida extraordinaria de los Dolores por los veinticinco años de la Coronación, decisión que posteriormente fue felizmente revocada.

Lo del Rocío ha venido dando coletazos hasta ayer mismo. De momento, todo el proceso electoral ha sido invalidado tras haber impugnado las elecciones celebradas hace más de dos meses el candidato perdedor, un potentado con aires facinerosos llamado Cristóbal Peñarroya, arrestado en su momento e imputado por su vinculación con el caso Malaya. La película ha tomado aires “coppolianos” y ha dejado de ser una burda comedia para convertirse en un drama de tintes mafiosos. Lo peor de todo es que en el reparto figura un Obispado que, a priori, tiene que actuar como intermediario neutral entre partes en conflicto y parece estar sucumbiendo ante la presión ejercida por esa suerte de hampa victoriana. Así lo refleja la kafkiana y lamentable resolución antedicha que carece de motivación jurídica alguna, lo que suena a un ”ordeno y mando”, a un “quito y pongo” más propio de épocas pasadas, en un país, el actual, afortunadamente intervenido por el Derecho y los principios democráticos.  Son los mismos que apelan a la ética y a la conciencia. Catalá se juega su honorabilidad.

Y así nos va. 


Publicado por tontodecapirote84 @ 4:09  | Málaga
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