miércoles, 21 de abril de 2010

LUCES...

El tiempo, radiante e inmejorable. Calor hasta que el sol se puso en el Aljarafe y la noche se echó sobre las cornisas, fresquita pero sin abuso.

La música, en líneas generales, cuasi perfecta. Las Cigarreras en la Cena, fuera de lo común. El Carmen en la Hiniesta magistral y exprimida con un repertorio inmejorable, que aunque llegó a peligrar, al final fue el que tenía que ser.

En la Estrella casi todo es luz. Desde el exorno floral del paso de misterio hasta las corbatas del palio que pareció que allí estuvieron toda la vida y no se intuyeron como un simple añadido, pasando por supuesto por la felicísima restauración de la Virgen por el IAPH.

Las nazarenas del Amor que, con su sentido de la entrega y el anonimato, engrandecieron la estación de penitencia de su cofradía, no haciendo más que lo que estaba en sus manos, llevar las cosas con naturalidad.

La peana de la Paz, un estreno soberbio.

 

SOMBRAS...

La masificación de público en las horas centrales del día. Apenas se podía circular incluso por calles por donde no pasaban cofradías amén de los habituales lugares de paso, cruces y atajos. Lo de aconsejar ver a la Paz en el Parque con niños y carritos por la amplitud se ve que ya no es una recomendación a seguir.

El andar del paso de misterio de Jesús Despojado, al menos de ida por la Magdalena. “Culebreaba” demasiado, los cambios no se ejecutaban con naturalidad y no se adaptó como se esperaba a la Agrupación que volvía tras sus pasos.

La salida del Amor ya no es lo que era. Demasiado niñaterío irrespetuoso y personas intentando cruzar la plaza a empujones en pleno transcurrir de la hermandad.

A la Amargura le cabe una marcha en la estrechez de Santa Ángela de la Cruz, amén de un repertorio conjunto más rico y variado.


Publicado por Desconocido @ 15:36  | Sevilla
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