viernes, 19 de febrero de 2010

En breves minutos saldrá a las calles de la ciudad la imagen del Santo Traslado para presidir el Vía Crucis Oficial de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga que se celebrará en el interior de la Santa Iglesia Catedral.

Y será ésta la edición del invento. El primero que salga y entre en la iglesia de San Julián, que una vez despojada de molestos huéspedes, va a empezar a servir como centro neurálgico de las celebraciones cofradieras más o menos globales, además de centro de interpretación del fenómeno procesionero malagueño en no muy lejanas fechas.

Da lo mismo que una Imagen sagrada tenga que trasladarse hasta dos veces en vehículo a motor o en el mejor de los casos, forzar a las corporaciones a procesionar hasta cuatro veces, con tal de que los señores que dirigen el cotarro cofradiero no se meneen mucho con las varas, lo justo para aparecer en la foto y poco más. Primero la comodidad de los hombres y luego la dignidad del Hijo de Dios.

El Vía crucis del invento ya está al caer. Se oye el runrún de las corbatas bajo las pinturas de Niño de Guevara. El obispo de los pobres ya se está echando las manos a la cabeza desde su púlpito callejero.

Será la primera cita en que se aprecie ese tufillo desagradable que no es otro que el que provocan los cofrades cuando los actos ya no se hacen desde el corazón si no desde la tortuosa obligación.

Parece que ya no motiva el Vía Crucis en los fatigados jerarcas. El mismo que se inventaron hace unos años para refrendar, en buena lógica, el compromiso del máximo ente con la celebración de la Cuaresma.

Pero no sale el Rescate ni el Cristo del Perdón. Quizá entonces se hubiera puesto más empeño y la emergente atmósfera cofradiera, que está empezando a tejerse en el cielo de nuestra ciudad, no se contaminaría de un desagradable olor a desgana y apatía. Y eso que acabamos de empezar.


Publicado por Desconocido @ 18:52  | Málaga
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