Con la venia maestro...
¿Estáis puestos, naranjos del patio, para llevar con vuestro verde el color al cuadro que ya ha empezado a pintarse en el compás de la memoria?
¿Estáis puestos, acólitos y pertiguero, gendarmes que escoltáis con vuestros atributos la Grandeza de la Virgen?
¿Estáis puestas, campanas de la Catedral, Parroquia de San Juan, el Sagrario, San Agustín, Santiago, los Mártires y la Victoria, para anunciar puntualmente la Tarde de los Gozos?
¿Estáis puestos, miembros de las juntas de gobierno para representar con vuestro estandarte, al hombro o presentado, la realidad de una convicción, cristiana y cofrade?
¿Estáis puestos, cornetas y tambores del Real Cuerpo de Bomberos que con vuestros sones centenarios nos arrebatáis la duda de estar, como no, en la Ciudad del Paraíso?
¿Estáis puestos, miembros de la vieja trova victoriana, preparados para presidir con vara y chaqué los designios de esta ritual solemnidad?
¿Estáis puestos, integrantes de la bulla, legionarios de su impronta, para aplaudirla en cada esquina de su recorrido, desde la Catedral hasta el Santuario?
¿Estáis puestos, padres y madres de familia que hoy enseñáis a vuestros hijos, por primera vez, la vigencia de la tradición secular?
¿Estáis puestos, componentes de la Expiración, para poner con vuestra música el mejor fondo sonoro que pueda escucharse tras la Patrona de Málaga?
¿Estáis puestas, Medalla de la Ciudad y de Oro de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, cetro y corona que con tanto amor salieran del taller del Padre Granda, gargantilla y demás elementos que del esfuerzo del pueblo son fruto, sobre la Venerable Imagen?
¿Estáis puestas azucenas victorianas, nardos y demás delicias florales que durante toda la jornada te han ido trayendo, querida Madre, tus hijos que tanto te quieren?
¿Estáis puestos, integrantes de la corporación municipal, que en vuestra condición de representantes del pueblo, debéis renunciar al reclamo y el micrófono, para dejar que sea Ella quien anfitrione la tarde?
¿Estáis puestos, batidores a caballo de la Policía Local, miembros de las peñas y centros culturales, hermanos de las Glorias y cofradías de barrio, que sois también, todos vosotros, elementos vertebradores de la sociedad local?
¿Estáis puestos veladores y terrazas que ofrecéis descanso y refrigerio, reposteros y damascos en los balcones, carteles y convocatorias en los escaparates, farolas fernandinas de la calle Larios, andamios picassianos y cables impertinentes para llenar de los elementos necesarios al transcurrir de nuestra procesión?
¿Estáis puestos en vuestros balcones, vecinos colindantes al itinerario, con la mano en una bolsa de pétalos y la otra preparada para santiguarse al paso de la Virgen?
¿Estáis puestos, deán, señor Obispo y demás sacerdotes, para reconocer con vuestra presencia el profundo amor que la Iglesia malagueña profesa a la patrona de la Diócesis?
Y por último...
¿Estáis puestos, jóvenes maqueados con corbata negra y camisa blanca para portar sobre vuestros hombros a la Soberana, María, Madre de todos nosotros que en este rincón del Mediterráneo llamamos Victoria?
Si es así, atención a la campana, que son las ocho menos diez de la tarde, y avanzamos al compás que pone la música del órgano de la Catedral. A partir de ahora, vuestro es el camino y sobre vosotros va Nuestra Guía, la Virgen que nos ayuda a vencer en esas pequeñas y duras batallas que se nos presentan día tras día.
¡Viva la Virgen de la Victoria!