martes, 30 de junio de 2009
UNO. Iba por la calle barruntando una nueva ruptura de esquemas. Hace unos meses dejaba a la Virgen con esa trasera recortada y geométrica al pie de la torre de la catedral dibujada a grafito en un bloc en perspectiva caballera. Me quedé entonces, entusiasmado y admirado. Esperaba encontrarme de nuevo a varios nazarenos de negro por el palacio Villalón con el cirio al cuadril. Y me los encontré. Y en la misma plaza, de nuevo, la farola fernandina. Por última vez.
Ví recoger al Santísimo con la misma cera roja del Viernes Santo. Escuché las mismas instrucciones del capataz en la Custodia. La misma exactitud en el ascenso de los rasgando las primeras horas de fresquita brisa. El mismo silencio. El mismo espíritu que viste la cofradía en Semana Santa. El mismo negro sin cartoneras.
Entonces sale de nuevo la cofradía para volver a San Juan. Para volver a casa. Y se hace el único y verdadero silencio que al fin han impuesto en la ciudad, no sin dificultades. Ves confirmar el lenguaje que habla este escudo y te alegras de que los que allí están lo comprenden igual que tu.
Y ha doblado la cofradía por Salvago y Especería asomándose a la urbe veraniega abriendo ese paréntesis oportuno al rigor de la sombrilla y al chirriar de los grillos. Suena "Desamparo" de Beigbeder en inéditas notas que son tan melosas que parecen reducirse al color tiniebla del Viernes Santo en la capilla musical. Y entran, por la cerería Ojeda, dejando ese regusto sepia de las procesiones antiguas. Ya está en casa la cofradía actualizando un apellido que nunca ha caído en el desuso que propician los que sin rubor olvidan sus raíces: Los Dolores de San Juan, en San Juan, y esperemos que para siempre.

DOS. "La virtud consiste en saber dar con el término medio entre dos extremos, extremos que por ser tales son vicios..." Si Aristóteles hubiera sido cofrade, seguro que no hubiera puesto el andar de los Santos Patronos como ejemplo donde anida la virtud. Pero no ha sido el discurrir más o menos acertado del trono, ni lo espléndido de su exorno floral, ni la dignidad del acompañamiento musical, lo más destacable de una procesión que va ganando los enteros que le quitaron el olvido y la desidia institucional. El Padre Don Federico dijo no hace mucho, en un programa de radio, que las Glorias no deben seguir el paso de las cofradías penitenciales, asumir sus roles, ni soñar los mismos anhelos procesionistas y patrimoniales. Docta lección que podemos extrapolar igualmente a las convicciones de los que contamos los años por Semanas Santas. Así podremos entender mejor que el verdadero valor de la procesión de los Patronos no es otro que el de mostrarnos a todos con cierto tino, un legado devocional, histórico y patrimonial que se ha ido forjando durante siglos entre los centenarios muros de un templo y que va mucho mas allá de una humilde comitiva, aunque a muchos estas cosas pueda parecer un capricho veraniego de cofrades aburridos.

TRES. Anda revuelto el patio en la Trinidad, de la fresquita y de los corralones antiguos. A las voces que reclaman la recuperación del Corpus Chiquito se les han unido este año las nada edificantes proclamas de los que vislumbran poco menos que un apocalipsis en ciertas lógicas decisiones tomadas por la hermandad referencial del barrio. El Cautivo cambia finalmente su día de traslado y misa del Alba. Será el Sábado de Pasión en vez del Lunes Santo. Gana tiempo y descanso la cofradía y se cobra el barrio, un nuevo día de protagonismo en una zona que acapara en muy pocas ocasiones la luz de los focos. ¿Que sería actualmente del barrio si el mismo empeño se hubiera puesto en la defensa de un entorno que muere en la desidia y en la especulación urbanística?

CUATRO. De la misma forma que la hermandad trinitaria pretende ocupar el primer lugar del Lunes Santo para evitar la tan tardía vuelta a casa, la cofradía del Rocío también tiene muy claro que su actual situación en la jornada del Martes Santo, es del todo insostenible. Su intención es la misma: ocupar el primer lugar delante de las Penas. En ambos casos, además se denota ese loable propósito de no perturbar el horario del resto de las cofradías para evitar el que sería un seguro conflicto.

Sin embargo todo esto no oculta el verdadero problema de fondo que sigue latente y que no es otro que el de los tiempos de paso por el recorrido oficial, el cual exige un nuevo estudio metódico y profundo para que cada cofradía tenga el que merece, en función del número de nazarenos y los metros por minuto que sus tronos sean capaces de andar con cierta desenvoltura.

CINCO. De brillante se puede calificar la procesión gloriosa de la Virgen del Rocío en las vísperas de Pentecostés. Inmejorable la puesta en escena, el callejero y el acompañamiento musical. Al hilo de este éxito, uno sigue percibiendo que en general, en esta ciudad salen las cosas de dulce cuando uno juega sobre seguro con su once de gala y el responsable los puede poner a su antojo en la pizarra. Lo malo es que cuando llega el partido clave, haya cinco lesionados y sean demasiados los imponderables con los que haya que contar. Es lo que pasa cuando uno quiere el "jogo bonito" y tiene que tirar de un banquillo de rudos jugadores "de choque" tan propios de los primeros mundiales "en color". Y cuando se les pregunta el porqué de tan sonoro fracaso se alude a una coyuntura puntual sin importancia que se salvará en el próximo partido. Algunas hermandades siguen no obstante apelando a la furia y al caché histórico pues siempre quedará el regusto de una ovación cerrada por la remontada épica de una calle empinada "a la carrera" o un pulso oportuno. Pero los tiempos han cambiado y siguen siendo pocas las hermandades que garantizan un nivel digno de competitividad sea cual sea el carácter del envite.

SEIS. Me niego a reincidir en la crónica habitual que se repite año tras año. Me resisto a relatar lo que ya muchos han hecho a estas alturas en una lista exhaustiva de luces y sombras. El Corpus en Málaga no ha sido nunca ni por asomo el que se vive en Granada ni el que se organiza en Toledo. Ni tan siquiera el de Sevilla, o un poco más cerca, los que relucen más que el sol reflejado en las encaladas fachadas de las casapuertas de Casabermeja o Yunquera. Asumidas estas premisas, las cosas dentro de nuestras posibilidades, van por el buen camino. El toro se ha cogido por los cuernos y es cuestión de tiempo y de persistir en esa intención, que la festividad recupere algo de ese esplendor pasado, con el apoyo de las instituciones de la ciudad, cofradías y hermandades, así como el propio clero. No nos queda otra que confiar.

SIETE. La Cena al fin resolvió ese extraño culebrón en que se había visto como protagonista sin saberse muy bien el porqué. Ha salido de su casa hermandad recalando finalmente en los Mártires y lo cierto es que la capilla ha quedado decente con todo el Colegio Apostólico perfectamente dispuesto. Las cosas que sólo en esta ciudad pasan, a veces, también se arreglan.

OCHO. Do. ¿Han escuchado Sagrado Decreto de la banda de las Cigarreras?, el género de las cornetas y tambores definitivamente no ha muerto... Re. Bomberos montará una marcha de Pedro Pacheco dedicada al Maestro Escámez y que se titula precisamente así: "Al Maestro Escámez". El mundo al revés... o el círculo se completa. Mi. La banda de la Esperanza ha montado "Soledad de San Pablo" de Zueco Ramos. Que la mejor banda de Málaga tenga en su repertorio una de las mejores marchas malagueñas del género no era sino un ejercicio de responsabilidad. Fa. Miraflores se arregla al fin con los empresarios del coso de la Malagueta en una de las cronologías más hilarantes que se recuerdan. Sol. La Expiración sigue subiendo peldaños en su particular escalera de éxitos. El ciclo de conciertos de marchas sacramentales llevado a cabo en la Parroquia de San Pedro de nuestra ciudad y en San Juan de la Palma de Sevilla así lo acreditan. La. ¿Que fue de Cristo del Mar? Dicen que cuanto mas alto estás, más dura será la caída. Esperemos que pronto se haga bueno el título de aquella legendaria pieza de Kiko Argüello: Y Resucitó. Si. Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Cautivo. Y no, no hay nuevos amantes de la música dispuestos a ponerse el mono de trabajo en un mundo en que todo el mundo se conoce y no siempre se respetan. Como tantas otras veces, se desviste un santo para vestir a otro. Hablamos más de una vez de jugar a los pasitos, ¿es esto jugar a las banditas? Esperemos que sea una falsa percepción.


Publicado por Desconocido @ 2:05  | El Camino mas corto
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