Mañana comienza el principio del fin y hoy finaliza el comienzo. Fíjense como rizamos el rizo los cofrades.
Se escapó el Viernes de Dolores con la fugacidad con la que pasan los cortejos exiguos, con la rapidez con que transita por una casa puerta un trono de traslado y con la celeridad con que caminan por este mundo los que manejan como único axioma la inquietud procesionera. Vivimos en una sempiterna ciudad de contrastes.
SIETE PUÑALES DE NUESTRA SEÑORA.
El Viernes de Dolores, un año más, tiene de todo y para todos. Por orden cronológico, la jornada fue cenital para las cofradías que celebran esta bellísima advocación virgínea. Culminaron cuidadísimos Septenarios, un día por cada uno de los puñales que traspasaron el Corazón de María. Fue una mañana oscura y luctuosa, como casi siempre, cuando se trata de la Orden de Servitas y la Dolorosa es expuesta a la veneración de los fieles. Allí se esperó, como cada año, al Prelado de la diócesis, el cual, por primera vez faltó a su cita. Y a estas cosas se refiere uno cuando se le reclama a la Iglesia: "comprender la realidad y el sentido de las cofradías". En Santo Domingo, la Virgen del Puente llenó de calidez la inmensidad del templo con su mirada añeja. San Pedro fue un continuo trasiego de fieles buscando el amparo majestuoso en el rostro de la Señora. ¡Es que es tu santo, Dolores!, parecieron justificar algunos al depositar un ramo a sus plantas. En el Sagrado Corazón, el homenaje a la Gracia bajo palio, fue todo discrección, recato y dominio de las formas en el espacio. Mesura en el trazo rectilíneo de su palio de cajón. Dominio geométrico en la posición de las marías. Cuadrados perfectos en las mallas de su cajillo y en los faroles de cola. Triángulo rectángulo en la caída del manto. Simetría perfecta en la unión de sus Manos. Hubo dominio de la ciencia hasta en la forma de llenar el espacio a vaharadas de incienso.
LA PRIMERA CON NAZARENOS
Fue ayer viernes la primera con nazarenos. Los penitentes de los barrios demostraron casi sin saberlo que su presencia en las calles tiene mas sentido incluso que el de los que recorren la Alameda. Aun cuando los cirios no son llevados al cuadril sino de cualquier manera. Poca trascendencia debe tener para una cofradía periférica que a varios de sus integrantes se les hayan olvidado los zapatos de los domingos en el armario. La casa no debe empezarse por el tejado.
De estas cuestiones saben un rato las cofradías del Puerto de la Torre y Churriana cuyas aspiraciones no pasan por buscar la perfección en la colocación de las flores ni en la hechura de un inmejorable altar de insignias. Esos detalles pasarían desapercibidos. Su misión está en aportar luz y fe en lugares que a veces olvidamos que existen. A pesar de que a ellos Fe, precisamente, no les falta. Sin embargo, para recordarles que sus barrios siguen teniendo alma, las hermandades de aquellas zonas conjugan con escasos medios los factores necesarios para pellizcar el corazón de sus gentes. Y lo consiguen y en ello si se han doctorado con sobresaliente "cum laude". Mas allá de bordados o programas iconográficos. Cristo y María, sin más.
El Viernes de Dolores también ha sido y es cuna de nuevos bríos procesioneros. Algunos han dejado de ser sueños para convertirse en realidades y otros también han dejado de ser sueños para convertirse en pesadillas. Desde Girón-las Delicias, la hermandad de Mediadora recorrió las calles de las feligresías más cercanas dejando un sabor de boca agridulce. Su criterio como cofradía es intachable. Su puesta en escena también. Sin embargo, sigue dando una sensación de corporación poco contextualizada en la zona.
Las cofradías, por su razón de ser, no son exposiciones itinerantes, son realidades humanas que deben generar muchos lazos de unión con el entorno donde desempeñan sus quehaceres, deben integrarse en su vida y no ser reacias, guardando la medida y el criterio, a la asunción de roles y patrones propios de su ubicación. Lo cual no es malo ni perjudicial sino muy al contrario una estampilla que certificará, nada más y nada menos, que la personalidad de una corporación y el sentido de la misma en un hábitat concreto.
No se puede intentar ser de donde no se es. Ni intentar hacer que los demás sean de donde no son. El que crea que una cofradía crece sólo con un cuerpo de acólitos ordenado y con un bouquet de flores bicónico, está condenado al fracaso. La hermandad ha de hacerse a los vecinos como los vecinos a la hermandad.
Por eso, en Mediadora se ha llegado a un punto de no retorno, donde se corre el serio peligro de caer en un círculo vicioso. Después de 12 años, ya ha pasado un tiempo prudencial para asumir nuevas cotas como el palio, entre otras cosas, porque de lo contrario la cosa comenzaría a oler a agua estancada. Sin embargo, aún cuesta llenar las andas y el cuerpo de nazarenos es digno pero sin alardes. A mayores metas nuevos problemas, los cuales se sumarán a los que aún no hayan sido resueltos.
Lo de Medinaceli raya lo absurdo. Afirmaba Valle- Inclán en Luces de Bohemia que "el sentido de la vida española sólo puede ofrecerse con una estética sistemáticamente deformada". Los cofrades de Santo Tomás de Aquino bien podrían haber sido aquellos célebres personajes de las obras de Don Ramón María cuando este se prodigaba en una nueva técnica teatral denominada "esperpento" y que se caracterizaba por conjugar expresiones grotescas mezclando un mundo real con el de la pesadilla. Así las cosas, anoche se volvió a demostrar como segundas o terceras partes nunca fueran buenas aunque algunos se empeñaran en demostrar lo serio de las intenciones y la coherente de sus actuaciones.
Medinaceli no fue ayer más que un juego de mozalbetes que ya no son tan niños y que por tanto ya no pueden acogerse ni al beneficio de la inocencia infantil ni a la exención por pecados de juventud.
He visto cuatro versiones distintas de este "warhammer" cofrade. Ninguna con continuidad. En cuatro espacios distintos. Con protagonistas diferentes, niños distintos, portadores distintos, músicos dispares. Estilos distintos, contrapuestos, a años luz uno de otro y todo para que varios señores se entretengan experimentando y lo que es peor, jugando con Imágenes bendecidas y con ilusiones y devociones verdaderas, mientras los demás los honramos con nuestra presencia. Mea culpa. Será la última vez que participe de ese capricho.
De igual modo, la Encarnación es otro proyecto que arroja mas sombras que luces, sin embargo, se trata de otro grupo donde el valor de lo humano está muy por encima del criterio capillita. Por eso será inescrutablemente el tiempo quien marque las pautas y las exigencias a cumplir en la calle. A esta corporación solo se le puede agradecer que haya llevado a la Madre de Dios a las calles donde no hace mucho hubo un grave contratiempo que a punto estuvo de convertirse en tragedia. Y para esto no hace falta mucho más. Eso no lo ha hecho ninguna otra cofradía. La Encarnación sin bordados lustrosos es también la Madre de Dios.
EL REENCUENTRO DEL PERCHEL
Aún quedándose en el tintero distintos actos, cultos y traslados varios, tales como el Vía Crucis Oficial de la ciudad, sí como lo leen, o el vía crucis de la Soledad de San Pablo que al menos deben ser citados; la noche se cerró de forma apoteósica en un rincón de la ciudad que aún oye a sus vecinos relatar con nostalgia hasta donde llegaba su calle mas Ancha. Uno que circunda el cuarto de siglo no ha sido nunca consciente de lo que se perdió bajo la piqueta y la manteca, pero anoche contaban algunas señoras como tuvieron que dejar sus casas para que hoy se levante en aquel nº 17, el edificio de Correos y como hoy a pesar de los años, siguen sin reconocer la fisonomía de la Plaza de San Pedro donde otrora había que llegar ¡callejeando!
De aquella conversación deduje que si hay algún elemento vertebrador que nos libra de las embestidas de los intereses y la autocomplacencia, y que es el que nos permite andar hacia delante sin olvidar nuestras raíces, ese es sin duda, la Semana Santa. Mucho ha cambiado el Perchel desde entonces. Sin embargo, vuelve a la vida estos días para encontrarse con sus devociones imperecederas. Al igual que en el calor carmelitano del mes de Julio. Pasadas las once de la noche, la Expiración volvió a desmarcarse como cada año del borreguismo imperante. Nos dio razones para creer en que sí existe una forma de procesionar puramente malagueña. Nos enseñó el camino mas directo para llegar a la Gloria desde este rincón de Andalucía sin hacer transbordo. Igualmente, nos dio una lección de arte a través de las manos de Benlluire mientras la capilla musical confirmaba la tesis de que en esta región hay un Omega para el Gran Poder y se advoca Expiración de Málaga.
A los Dolores se la vio como siempre, impregnada de pétalos que cayeron desde Peregrino hasta la Aurora. Tras su monótona y edulcorada mecida no cesaron las marchas. Desde el "Himno de los Dolores" hasta "Procesión de Semana Santa en Sevilla", pasando previamente por "Virgen de Montserrat", "Virgen de las Penas", "Valle de Sevilla", "Pasan los Campanilleros", "Rey de Reyes", "Saeta Cordobesa", "Esperanza Macarena", "Virgen de la Palma" o "Triana tu Esperanza", entre otras.