
Un año más vuela ya camino de la historia. Se va el 2008, sí, el año
que en que el Señor bendijo Sevilla con la túnica de los cardos, el año
en que la Semana Santa comenzó en invierno y terminó en primavera, y el
año en que el Cachorro llegó a la Campana. Pero el 2008 ha dado para más,
mucho más. Se han cumplido 400 años desde que Juan de Mesa regalara a
su ciudad natal la portentosa Imagen de las Angustias, se ha consagrado
el Oratorio de las Penas en Pozos Dulces, Granada ha conocido el
silencio bajo palio, y en Sevilla se ha confirmado que aún hay espacio
para más.
Ha sido un año de Coronación "flamenca" en Jerez, y de confirmación de
una nueva Hermandad que promete en Cádiz; de anuncio de Coronación en
el Albaycín y en el Polvorín, y de nazarenos bajando nuevamente la
rampla, que no rampa, del Salvador. En Córdoba, las Hermandades han
recuperado el paso por el puente romano, aunque la ciudad haya perdido
esta joya, y han ido tomando conciencia de la

importancia de hacer
Estación en la Catedral; y en Cádiz se ha "probado" el ansiado cambio
de sentido de la carrera oficial, que tal y como está la cosa en la
calle Cobos, tendrá que seguir esperando su consolidación definitiva
unos añitos más. El Gran Poder abandonó su Basílica siete meses, y
Santa Ana acogió un histórico besamanos de la Esperanza. Córdoba vio
restaurada su Virgen de los Dolores. Y en Málaga, no con mucho gusto,
se puso el Dulce Nombre en la calle, y ganó la sensatez en la Humildad;
la Trinidad paseó su nuevo manto y la Cena anunció su traslado, otro
más.
En el plano personal, el 2008 me ha permitido recorrer Andalucía de
Oeste a Este y de Norte a Sur; viví un Miércoles Santo distinto, en San
Juan, y pude disfrutar un año más de la Esperanza en esa noche mágica
en la que abandona Triana y se pasea por Sevilla; me reencontré en la
Viña con esa Virgen de las Penas, que desde julio tiene más pena si
cabe, y me asombré muy positivamente con la "Feica" de Almería; redescubrí el Viernes Santo de la capital, y conocí el silencio en la
Semana Santa gaditana; busqué un intimismo inexistente en la Judería
cordobesa al paso de las Angustias, y me cansé del rumbeo flamenco que
acompañó a la Virgen del Valle en su regreso a San Telmo; Huelva me
permitió conocer sus grandes devociones, y Granada continuó
enamorándome; pude disfrutar de la cercanía de la Esperanza en la
Plazuela y pude conocer la grandeza del Prendimiento de Almería.
Se va, como he dicho, el 2008, y con esta breve síntesis de lo que para
mi ha dado el año, empiezo a soñar en lo que deparará el 2009. El Gran
Poder ya aguarda en su Basílica para la celebración de su anual
Quinario. Comienza la dulce espera...
SANTELMO86
fotos: El Señor con la túnica de los Cardos (La Mirada Cofrade)
Palio del Mayor Dolor de Málaga en su templo en la jornada del Miércoles Santo