Al hilo de diversas críticas que he leído en foros e incluso en prensa
escrita acerca del "fenómeno bandero" y por lo visto en Antequera (procesión de Santa Eufemia, patrona ganadora, acompañada por la banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Triana):
Me parece un tanto cínico el hecho de que se critiquen a las
personas que se desplazan a otras ciudades con el objeto de escuchar
bandas de relumbrón en procesiones diversas.
Hay que partir de una base y es que los cofrades no nos movemos por
instintos puramente devocionales, porque es imposible que sintamos
admiración o fervor por todos los santos que procesionan en España y
ello es una circunstancia indiscutible.
El cofrade se mueve atraído por la magia que despierta el fenómeno
cofradiero en sí mismo, que engloba aspectos variopintos, a saber:
arte, liturgia, estética, exorno, música, arte de vestir imágenes, etc.
Pertenecemos a lo sumo a dos o tres cofradías por tradición,
herencia familiar, afinidad u otras razones y profesamos respeto,
admiración, fe o gozo a unas pocas Imágenes con las que nos unen
diversos vínculos.
Por lo demás, en nuestro afán de conocer otras cosas, nos
desplazamos a otras localidades, quizás movidos por los aspectos que
nos plantean otras formas de procesionar, imagenes desconocidas o
bellos entornos; factores puramente materiales. Lo cual no me parece
negativo sino todo lo contrario.
En esta órbita, los banderos se mueven en busca de un particular
aspecto de tan rico fenómeno en el que nos debemos incluri todos, como
es la música, pero al igual que otros satisfacen sus inquietudes
cofradieras también en Antequera con un Cristo bajo Palio que sale en
el mes de Mayo.
¿son los primeros unos "frikis" y los segundos no?. Lo primero
parece "kinki" y lo segundo parece estar bien visto. Pero no conviene
generalizar.
Ni todos los banderos son "kinkis" ni todos los "místicos" (por
hacer referencia a otro "movimiento") profesan un saber estar
intachable. De unos he escuchado "eza gente exan los cohone por la
corneta" (sic.) y de otros, comparaciones de Dolorosas con las hembras
del perro o lindezas como, "esa Gloria no me pone".
Me parece igual de respetable el que el sábado se suba a un autobús
para contemplar en las calles cordobesas a uno de los grupos mas
impresionantes de la factura de Juan de Mesa como los que lo hagan para
escuchar a la Oliva, preferentemente.
Pero no me hablen de devociones y de otras milongas, ni me hablen
de nubes de mp3 junto a los banderines de las bandas, que yo no les
hablaré de trípodes colapsando delanteras de los palios de cajón,
comentarios "por lo bajini" sobre los encajes de la Virgen o de
cangrejeros arrollando mientras señalan descaradamente con el dedo a la
Madre de Dios, con jersey al hombro.
Ante todo, hablemos de respeto y educación. Hablemos de si
valoramos o no las riquezas que nos aportan otras ciudades o de las
sensaciones que dejamos los malagueños (unos y otros) en ellas o en la
nuestra misma.
En el fondo todos somos "tontos de capirote", en un aspecto u otro,
lo malo es que la tontura nos haga perder los papeles y nos creamos estar por
encima del Bien y del Mal.