
LA PASTORA EN LA CALLE: CUESTIÓN MEJORABLE
Siempre incido en la virtud de hacer mucho con muy poco. En
esta Málaga donde con frecuencia andamos deambulando en ese fino alambre de las
buenas hechuras el que nos tambaleamos a riesgo de dar pasos en falso que nos
hagan caer estrepitosamente en el mayor de los fracasos estéticos y escénicos,
cualquier detalle fuera de lugar supone echar por tierra años de trabajo,
cuidados exornos, cultos preciosistas y legados devocionales dejados por las
familias del barrio en torno a una imagen de María extraordinariamente
incomparable.
Algo parecido le paso el sábado a la procesión de la
Pastora. Amén de las demandas que vienen ya de lejos exigiendo un trono digno
para esta excelsa obra, la corporación capuchina no supo sacar
partido a su anual salida procesional a pesar de contar con unos mimbres
privilegiados que ya quisieran para sí muchas congregaciones homónimas de otras
localidades andaluzas.
¿Qué decir de la Grandeza de la Figura de la Virgen María,
Pastora de las Almas, devoción gloriosa por excelencia, patrona además de todo
un barrio y del Deporte, si sólo su rostro lo dice todo? Su calado

popular es
innegable e indiscutible. Su valía artística (talla original del Siglo XVIII del
reputado escultor José Montes de Oca) tampoco puede ser objeto de discusión
aunque muchos lo ignoren.
Si a todo ello le sumamos lo acertado de su indumentaria y
la colocación del Divino Pastorcillo con las nuevas potencias de Manuel Valera
en la inmensidad de un exorno silvestre cuidadísimo, entonces no se entiende
que, con un "esquema conceptual" de esas características sigamos saboreando,
los que cada año acudamos a contemplarla, un leve tufillo pueblerino en su
transitar por las calles de su recorrido.
En cierto modo pasa algo parecido con la anual salida por el
barrio de María Auxiliadora, lo que se vio sesgado de raíz con su brillantísima
extraordinaria del año pasado a la Catedral y posterior vuelta a triunfal e
inmejorable al Santuario.
Los mayores defectos se observaron en la forma de llevar el
trono de la Señora. Siendo conscientes de la dificultad de encontrar portadores
solventes en estas fechas y con las limitaciones propias, que aunque nos duela
reconocer, nos plantea la propia idiosincrasia del pueblo malagueño en la
respuesta a los fenómenos procesioneros "fuera de temporada"; la brusquedad y a
veces la tosquedad en las mecidas, la descoordinación flagrante entre capataces
y hombres de trono (incluído el desobediente submarino) y el desaprovechamiento manifiesto de la buena música que se
escuchó de la banda de la Expiración, que a veces se vio desbordada por las
paradas imprevistas; causó a muchos de los presentes una triste sensación de
desconcierto y desazón.
Como muestra un botón: la corporación, tras abandonar la
abominable calle Juan del Encina plagada de cemento y edificios de VPO, se sumergió
en la bella calle Tizo cuyas construcciones aún respetan el entorno antiguo de
Capuchinos y el Molinillo. El trono revira con cierta rapidez y se luce al son
de las notas sublimes de la Expiración. Tras rematar la marcha, el trono no
para, continúa a paso de tambor

cuando se forma la primera bulla delante del
mismo, lo que requiere a la formación musical para que interprete la siguiente
marcha antes de llegar al recodo de la bajada de la calle, que no era otra que "La
Esperanza de Triana" de Farfán. Para desasosiego de los presentes, el trono se detiene
justo antes de ese pasaje virtuoso que es la saetilla interpretada en estos
casos por los clarinetes, lo que se antojaba incomprensible y a todas luces
defenestrador de lo que podía haber sido quizás el mejor momento de la tarde.
Hubo la banda de repetir la marcha, una vez el trono era de nuevo alzado sobre
los hombros, para que finalmente desembocase en la casa hermandad de la Piedad.
Luego protagonizaron el tradicional saludo a esta
corporación ejecutando una maniobra para colocar el trono frente por frente a
la capilla callejera, algo incomprensible por el simple hecho de que allí no
estaba el Misterio de Palma sino tan sólo un cuadro que recuerda que en ese
lugar hubo alguna vez un importantísimo aporte imaginero y devocional a la
ciudad que desde hace meses que viene y va sin saberse muy bien porqué so
pretexto de una restauración, cuyos términos y plazos, desconocemos
absolutamente.
A continuación la sensación de desasosiego fue incrementándose
cuando el cortejo se dirigió por la calle Parras hasta San Felipe en este caso
por comprobar como los viejos corralones del barrio son pasto de la moderna
piqueta y son sustituidos por horrendos bloques, como es el caso de los que
colindan con la enjuta casa de la Pollinica. Allí hubo poca luz y se entendió
como una concesión al intimismo. De ello nos tratamos de convencer aunque sólo
fuera por no pensar que por allí no queda ni alumbrado público.
Obviando el descoordinado y desacertado pulso a los guiones de
la Sangre y Salutación con la Iglesia de San Felipe Neri cerrada a cal y canto,
la lluvia comenzó a hacer cierto acto de presencia aunque no con la intensidad
necesaria para que fuera preciso un fugaz refugio en este templo. Viabilidad de
la operación que no estaba del todo clara vista la estampa que presentaba el
mismo. En Gaona y Guerrero se paladearon momentos únicos por la estrechez de
ambas vías y mientras sonaban los compases de "Valle de Sevilla" de José de la
Vega. Poco después, con cierto temor por como estaba el tiempo, la Virgen
inició la subida de Dos Aceras, camino diligente al barrio, al que ya solo se
quedaron sus vecinos y feligreses.
LA NOVIA DEL BARRIO POR PENTECOSTÉS
Los caprichos del calendario y de la Luna tienen estas
cosas. Que caiga la Pasión, Muerte y Resurrección

del Señor en kalendas
invernales ha deparado consecuentemente la celebración de la festividad de
Pentecostés coincidiendo con el segundo fin de semana de Mayo (fecha habitual
de salida de la Pastora), lo que provocó que el barrio de la Victoria también
tuviera su cuota de protagonismo con la salida procesional de la Virgen del
Rocío que volvió a prometerse en un romance de primavera con los vecinos del
entorno de Cristo de la Epidemia y calles adyacentes y los que abren sus
balcones al Santuario, los del Jardín de los Monos y la collación de San
Lázaro, Altozano y del añejo de las Lagunillas; porque si bien Ella es Novia de
Málaga en Semana Santa, también es especialmente Prometida de la Victoria en
las gloriosas vísperas de Pentecostés.
Si en la edición del año pasado observábamos una escasa
presencia de público en el transitar de la procesión, este año la hermandad no
sólo no ha sido capaz de convocar un mayor número de asistentes si no que
además, y lo que es peor, tampoco ha logrado movilizar a sus propios hermanos
para que participen en lo que se presupone es el segundo culto externo más
importante de la corporación. Apenas unas cuantas personas, mayoritariamente niños,
formaron las filas de cirios que escoltaron a la Cruz de Guía, lo que contrastó
con la completa presidencia y cuadrilla de acólitos que antecedían al paso de
la Virgen. Y todo ello en una hermandad que presume de devoción mariana, cuenta
con dos millares de hermanos y pretende una ansiada Coronación Canónica para su
Titular, a la cual si efectivamente se acaba produciendo, no le faltarán "devotos"
cuentas del rosario en mano, sus doscientos portadores y toda una larga lista
de espectadores cofradieros llenando el centro de apariencia y bulla. Y es una
lástima, que año tras año tengamos que reincidir en los mismos aspectos, que
oscurecen el buen trabajo de unos pocos, pero que muy pocos, acérrimos
"currantes", que con más entrega que medios, obviando el dinero para poner
ladrillos y con la ilusión de juventud, dignifican la realidad estética de esta
hermandad cuyos derroteros serían muy distintos sin la inestimable ayuda de estos
anónimos hombres y mujeres.

Constituyó una novedad sugerente la incorporación de "cera
rizá" con dos de estas auténticas y efímeras obras de arte que escoltaron a la
Virgen a ambos lados. Ahora bien, parecieron ciertamente voluminosas para lo
reducido de las andas y los escasos candeleros que se habían colocado. Quizás hubieran
ido mejor dos tandas de flores de este tipo en el frontal pero de menor tamaño soportadas en
pequeños candeleros. Lo que está claro es que al menos sirvió para comprobar
que aporta un aire innovador y elegante a la estampa de la Virgen, lo que sin
duda, habrá de valorarse cara al Martes Santo con mayor espacio en el trono procesional. La saya que estrenaba, diseño de Curro Claros y
ejecutada por los talleres de la Trinidad, no vino sino a engrandecer aún más la
magnífica presencia de la Señora de San Lázaro en la calle, extremo que no
parece advertirse suficientemente a pesar de los tremendos avances que ha
experimentado la hermandad en este campo, que también es un arte, en los últimos
años.
La música procesional la ofreció por primera vez la
entregadísima banda de "El Arrabal" de Carmona, que ya se está acostumbrando al
deambular de los hombres de trono y el sonido de la campana tras haber
acompañado las dos últimas Semanas Santas a las Reales Cofradías Fusionadas. Lo
comprometido de las fechas no permitió que la formación estuviera en pleno,
pero cumplió sobradamente las expectativas, confirmando así su interés por
tocar en nuestra ciudad algo que se agradece enormemente.
RECUPERACIÓN DE LA ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE STO. DOMINGO
El fin de semana se culminó con la salida extraordinaria de Nuestra Señora del Rosario de Santo Domingo en rosario callejero impulsado por el nuevo Párroco. Esta joya olvidada que data probablemente del Siglo XVII fue procesionada por las intrincadas callejas de la zona norte del Perchel-Trinidad en el trono de traslado de la Soledad de Mena hasta llegar al Llano de la Trinidad donde se ofició una eucaristía con el loable fin de celebrar la festividad de Pentecostés en las mismas puertas de los vecinos. Tras la misa, la Virgen regresó brillantemente al templo dominico acompañada musicalmente por la banda Eduardo Ocón de nuestra ciudad que se estrenaba en estas lides y que sonó realmente bien interpretando en apenas 50 minutos las siguientes marchas:
• Nuestra Señora Del Rosario (G. Álvarez Beigbeder)
• Triunfal (Jose Blanco)
• Himno De Coronación De La Virgen De La Esperanza (Perfecto Artola)
• Macarena (Emilio Cebrián)
• Pasa La Virgen Macarena (Pedro Gámez Laserna)
• María Santísima De Las Penas (Antonio Pantión)
• Nuestra Señora De Guadalupe (Antonio Pantión)
• Madre Hiniesta (Manuel Marvizón)
• La Estrella Sublime (Manuel López Farfán)
Lo del domingo fue un ejemplo de desnudez litúrgica. Sin revestimientos ni grandes joyas. Ni grandes andas ni fervientes masas confusas movidas por el folclore. Y todo en el mismo barrio, que también abrió las puertas y se asomó al balcón. El Perchel y la Trinidad también saben de pequeñas muestras de culto y procesión. Triste guasa tiene el hecho de que tenga que ser un nuevo Párroco el que venga a enseñar al personal y a alguna hermandad de la feligresía la esencia de las cosas, la pureza del alma, el significado de una procesión religiosa, con la humildad por bandera, sin entender de arte, de reputados artistas ni grandes y fastuosos bordados. Sin más protagonista que la de la Virgen María a pesar de los recelos particulares. Obviando el muchas veces materialista y traicionero mundo de las hermandades y cofradías que se presenta cada vez mas globalizado. No hubo pulsos ni encierros multitudinarios. Solo El perchel de otra época y a nadie le extrañó. Cosas como estas son las que verdaderamente hacen barrio y del bueno, no el desvirtuado que se otea y se callejea en Semana Santa.