PRIMERO. Como el ex presidente Aznar con su famosa frase:
"España va bien", con la expresión la Semana Santa malagueña "ha sido muy
brillante" resumió Rafael Recio, presidente de la Agrupación de Cofradías, a
modo de balance, la edición pasionista de 2008. Excesivo a nuestro parecer tal
afirmación toda vez que a pesar de que efectivamente ha habido buenas e
importantes novedades también es verdad que ha habido lunares destacados que
han manchado la celebración y que no siempre se deben achacar a las propias
hermandades. La falta de previsión organizativa, los retrasos horarios, el caos
del Jueves Santo o la necesidad imperante de mejoras en el recorrido oficial
así como de la disposición de sus sillas y tribunas han sido los temas
candentes en los que se ha comprobado como la Agrupación carece de la
iniciativa exigible. Por cierto, aún seguimos esperando el Museo de las
Cofradías, cuyo contenido, ya se ha advertido, no será el por todos esperado.
SEGUNDO. El Domingo de Ramos nos deparó momentos especiales
y otros menos agradables. En esta Málaga de eternos contrastes sorprenden las
hermandades que comenzaban con brío procesionista y buen gusto y ahora parecen
haberse estancado en terreros enfangados no sabemos bien porqué. El Dulce
Nombre estrenó las primeras trazas de su buen trono de misterio pero rezumó un
aire de provisionalidad en la primera salida de su bellísima Dolorosa. Para
colmo el manto turquesa con que se atavió a la Virgen dejó ese mal sabor de
boca que provocan las salidas de tono. "Son aires modernos en el espíritu
franciscano", dirán algunos.
Por otra parte, la hermandad del Prendimiento otrora
denostada por sus desmadres estéticos y escénicos cada año sorprende con nuevas
aportaciones patrimoniales gracias en buena parte a su taller de empleo. Y todo
sin perder su sello aunque con mayor mesura. Lo de la conocida furgoneta en
Ollerías no fue culpa de la hermandad sino de la imprevisión organizativa por
parte tanto de las autoridades como de la propia Agrupación absolutamente
impropia de una ciudad con 600.000 habitantes que cuenta con una tradición
popular que arranca de hace unos cuantos siglos. Eso sí el comportamiento de
hombres de trono y capataces llevándose el vehículo a la tremenda absolutamente
lamentable. A ver quien le paga al dueño el cristal de la ventanilla.
Otras gotitas de cera que nos deja la jornada: la Merced sin San
Juan, absurdo. El Huerto "se está haciendo" poco a poco al Perchel. Salutación
con lirios, un acierto. La Pollinica pide a gritos una Agrupación Musical tras
el Cristo, interpretando "Pescador de Hombres" y "Perdona a tu Pueblo". La
Salud saliendo de la Iglesia y recogiéndose en la Casa Hermandad innecesario.
Lágrimas y Favores bellísima en su acompasado transitar por las calles del
centro.
TERCERO. Lunes Santo nos dejó un manto bordado que sabe a
gloria bendita. Filigrana de bordado en oro y malva para cubrir de encanto a
una Virgen olvidada por muchos en una de las noches más especiales de la
Semana. Exquisita. Soberbia. Así caminó la Reina de la Trinidad por Calderería
camino de su barrio aunque ya no quedasen cirios encendidos en su candelería
(¿Dónde estaba el "tiolacaña"?) con la brillantez perdida que recuperó para su
Coronación y que año a año va recuperando cual ave fénix que renace de sus cenizas.
Otro estreno a tener en cuenta es el nuevo trono de orfebrería
del Mayor Dolor en su Soledad realizado por el taller de Orovio de la Torre de
Torralba en Ciudad Real. Muy correcto y digno en su ejecución ofreciendo una
elegante estampa del conjunto que enmarca la belleza de la Virgen de Dubé. Es
digno de resaltar el avance notable que está teniendo la hermandad de
Crucifixión.
Por otra parte, los Gitanos en su línea. La hermandad de Pasión con olor a rescoldo de los actos del Jubileo con el desangelado paso (obligado por
otra parte) por el Pasillo de Santa Isabel. Dolores del Puente volviendo a
ensalzar su patrimonio más destacado: la seriedad y el empaque de su cortejo.
Estudiantes caminando firme hacia nuevas formas: menos
Gaudeamus y mayor variedad musical y encomiable su labor de recuperación y
enriquecimiento del trono de Gracia y Esperanza, todo ello, gracias al
espectacular respaldo social que está experimentando en los últimos años. Sólo
falta inculcar a sus jóvenes hermanos de fila el valor del hábito penitencial y
la seriedad que se les debe exigir hasta el final de la procesión. Lo que
quizás sea más dificultoso.
CUARTO. Martes Santo fue una jornada sin sobresaltos de
interés. Nueva Málaga puso su cruz de guía en el centro con los rasgos que la
caracterizan. Su interés por estrechar lazos con la Estrella está alcanzando
límites insospechados. No gustó especialmente el arcángel cirineo pero, por el
contrario, si atrajo el peculiar diseño del palio bordado por Salcedo Canca y
la túnica del Nazareno del Perdón.
La hermandad de las Penas salió por última vez de San Julián
en una estación de penitencia con sabor a despedida. De nuevo San Agustín fue
la cita obligada de los cofrades malagueños con la esencia de esta corporación
aunque se echó de menos la falta de presencia policial (como en toda la Semana
Santa) por lo que hubo algunos problemas para que la cofradía pudiera pasar con
garantías por dicho enclave.
El Rescate sigue en tierra de nadie levantando sus tronos a
pulso sin enterarse de nada. La Sentencia tuvo detalles que gustaron como el
nuevo recorrido, el afán por acortar su horario y dignificar su estética
externa. El guiño al rigor historicista lo puso el nuevo aspecto de los romanos
del Misterio. Digno. El acompañamiento musical sin embargo, del primero de los
tronos dio al traste con las expectativas creadas. Deplorable.
El Rocío tuvo maneras de hermandad de barrio en el buen
sentido. La Estrella siguió la política del "cuanto más mejón". Cuantas mas mujeres
con mantillas (da igual como se vistieran)... "mejón", cuantos mas pulsos...
"mejón", cuantos mas representantes del estamento militar... "mejón", cuantas mas
horas en la calle... "mejón", cuanto mas espectáculo se de... "mejón" y así hasta
que no se les ocurrió nada nuevo que aportar.
QUINTO. El Miércoles Santo, a pesar de que las inclemencias
meteorológicas no dejaron que las cofradías pudieran hacer sus estaciones de
penitencia con normalidad, deparó despropósitos intolerables que aún así no han
tenido esa repercusión pública deseada a pesar de que otros temas como llevar o
no el guión al hombro si que hayan sido objeto de tensos debates durante la
Cuaresma. Algo que sorprende enormemente, al menos al que suscribe. Las
decisiones de no salir en la mayoría de los casos tuvieron la lógica y la
coherencia que se exige en estos casos tan claros.
Sin embargo las hermandades de Salesianos y Rico dieron las
notas fáciles y groseras. Lo de Salesianos puede ser perdonable dado lo
temprano de su horario de salida aún con claros en el cielo. No obstante
sabiendo que a la mitad de su recorrido las posibilidades de agua dejaban de
ser probabilidades para convertirse en certezas dado lo alto de sus porcentajes
la decisión de salir se convertía en al menos discutible. Aun así se pusieron
rumbo a la Catedral por el camino mas corto sabiendo que el retorno a
Capuchinos posteriormente podía ser más que improbable intuyendo además como se
las gasta el Cabildo Catedral con las cofradías que van a "importunar a su
Santa Casa".
Eso sí de juzgado de guardia fue la decisión del Rico de
salir con el Nazareno a liberar al preso con la manta de agua literal que
estaba cayendo sobre la ciudad. A mi parecer motivo suficiente para pedir la
dimisión en bloque de la junta de gobierno. Absolutamente incomprensible y
reprobable la decisión de llevar al Señor hasta la Aduana por mucho que se
hubieren tomado precauciones (nunca suficientes) para evitar daños en la
imagen. Nunca está justificado poner en peligro la integridad de una talla de
estas características, icono devocional de tantos malagueños, por la simple
razón de cumplir con un protocolo absurdo que seguramente podía haberse
realizado de otra manera. Todo ello aderezado con la estampa penosa de los
nazarenos descapirotados acompañando al Señor y el hermano mayor con un
paraguas mientras al Señor le caía agua a mansalva. Con todos los respetos, de
pueblo.
La que lo tuvo claro desde el principio fue la Expiración
como siempre dando muestras de sentido común y elegancia tanto cuando sale a
las calles como cuando se queda en casa.
SEXTO. Caótico Jueves Santo. A las hermandades del día les
entró el "canguelo". Al final no cayó ni una gota pero mientras algunas
regresaron, otras ni siquiera pusieron sus tronos en la calle. Después de una
mañana de granizo y temperatura invernal las previsiones para la tarde eran
sensiblemente mejores pero tampoco halagüeñas. Todo ello sumado a las precipitaciones
que comenzaron a caer ya por la tarde-noche en distintos puntos del extrarradio
y localidades cercanas hicieron que finalmente se descompusiera la jornada
"grande" de la Semana Santa.
Las únicas que completaron y brillantemente, todo hay que
decirlo, sus Estaciones Penitenciales fueron Santa Cruz y la Cena. La primera
se gustó por un recorrido intrincado como es el que ofrece el Muro de San
Julián, Catalinas y Pozos Dulces. La corona de la Dolorosa no ha sido valorada
en su justa medida. El acompañamiento musical fue delicioso. La segunda no
agradecerá lo suficiente la longitud del nuevo recorrido. Sus moles andantes
anduvieron como nunca al compás de la música. Algo que hace años era
impensable.
A modo de pequeños flashes podemos resumir: Viñeros no puso
estrenar su flamante trono para la Virgen del Traspaso y Soledad que no tenía
ningún tipo de iluminación.
La congregación de Mena protagonizó el momento cumbre de la
jornada. Salió aun conociendo de las decisiones de las otras hermandades que no
iban a salir. En el momento de salida había un "plan de aguas" diseñado por la
corporación en caso de lluvia cuya frontera era la Alameda. Ni se cumplió. La
procesión se partió en dos. El Cristo se salió del recorrido oficial con el
Tercio despistado y la sección de
nazarenos danzando en la entrada de Larios. Mientras tanto y con el riesgo
inminente de lluvias el trono de la Virgen de la Soledad se quedó esperando
impaciente en la Plaza de Fray Alonso de Santo Tomás la vuelta del Cristo, al
tiempo que su correspondiente sección de nazarenos y el cuerpo de la Marina se
esparcía inexplicablemente por el Puente de Tetuán y calle San Jacinto, algunos
con los capirotes quitados. Además tenían planteado solicitar los permisos
oportunos para salir el Viernes Santo. Ellos van por libre.
El Chiquito llegó a salir pero no sobrepasó la Avenida de la
Aurora. Con el Cristo en Ancha del Carmen regresó por Cuarteles mientras la
Virgen del Gran Poder le esperaba apenas unos metros por delante de la Iglesia.
Hubo encierro de los de siempre pero sin cansancio y con unas cuantas horas
menos de procesión.
Zamarrilla fue muy coherente después de las últimas
experiencias con la lluvia y la Esperanza decidió muy pronto no salir con la
experiencia del año 2004 muy presente en el que se volvió a la tremenda.
Ya casi al amanecer del Viernes Santo las reales Cofradías
Fusionadas procesionaron al Cristo de la Vera-Cruz con más público del
habitual.
SÉPTIMO. Brillante Viernes Santo. Después de varios años de
latigazos climatológicos por fin se pudo disfrutar de la jornada que tradicionalmente
ha traído la calma y el rictus ordenado y serio a la Semana Santa.
Los incomprendidos de Dolores de San Juan volvieron a dejar
una estampa única en su salida del Sagrado Corazón en la estrechez de la Plaza
de la Compañía y el orden solemne del cortejo de nazarenos de ruán.
El Descendimiento prosigue su labor de completar el trono de
la Virgen de las Angustias. De nuevo hubo dificultades para completar los
tronos de portadores, algo que se está convirtiendo en el mal endémico de una
hermandad que sigue viviendo de espaldas al barrio.
El Calvario, que hasta el último momento estuvo buscando
banda para la Sagrada Mortaja después de la desaparición repentina de la
Municipal de Jabugo, se echó a la calle sin otros temores que el de hacer las
cosas como ellos saben dentro de los derroteros asumidos desde hace tiempo por
esta corporación. El joven Guillermo Briales vistió a Santa María del Monte
Calvario de forma impecable con un tocado de tablas inédito e igualmente lúcido.
La gran asignatura pendiente de esta corporación sigue siendo un retorno
adecuado y digno por la siempre dificultosa y pesada calle de la Victoria.
El Traslado estrenó su trono para el Misterio que sigue las
líneas maestras planteadas por Pérez Hidalgo aunque con ciertos puntos de luz necesarios
pero insuficientes.
A la hermandad victoriana del Amor se la esperaba impaciente
después de dos años truncados por la lluvia. Este año sí. Desde su casa
hermandad de estética rompedora con los moldes clásicos se puso en marcha la
corporación buscando el colegio de los Maristas donde los esperaba una delegación
de los hermanos junto con el busto de Marcelino Champagnat.
El grupo escultórico de la Piedad fue otro protagonista
indiscutible del Viernes Santo mas allá de la corporación que le da cobijo. Por
fin los vecinos del Molinillo y el resto del pueblo de Málaga pudieron
reencontrarse con el magnífico Misterio de Palma García a pesar de que en los últimos
tiempos entre intervenciones por restauración y algunas decisiones
desafortunadas apenas pudiéramos ver al conjunto en su capilla callejera.
Sepulcro y Servitas pusieron el broche de oro a la Semana de
Pasión. La primera, otra gran esperada de la noche, salió como si lo hubiese hecho
años atrás. Sin dar sensación de querer comerse la calle. Con la mesura y la
sobriedad que les caracteriza.
La Orden Tercera de Siervos por su parte llenó de oración
las calles del centro. Un recorrido excesivamente largo pero igualmente bello.
Como es tradicional se apagó en casi todas las vías del recorrido, el alumbrado
público, dando una sensación de solemnidad y recogimiento única en la semana
santa malagueña. Fueron estas dos corporaciones las únicas que lograron, un año
más, imponer silencio y respeto en las calles.
OCTAVO. Lo del Resucitado es un tema para debatir al margen
de todas las demás cuestiones que puedan surgir en torno a la Semana Santa. La
organización de la procesión de los titulares de la Agrupación de Cofradías no
es más que el reflejo de la abulia con que el máximo ente cofradiero se
enfrenta a muchas de sus obligaciones. Mas allá de la propia importancia intrínseca
con que debemos celebrar los cofrades la Resurrección del Señor con una estación
digna que al menos sirva para no desmerecer el resto de la Semana y sobre todo,
para que ésta no quede descabezada o incompleta, el planteamiento de partida
debe situarse en si efectivamente debe seguir dejándose en manos de una "comisión" mas o menos con iniciativa, compuesta por
miembros de otras cofradías que, como es lógico, en las mismas fechas se hayan
volcados en sus respectivas hermandades, o si por el contrario, esto debe
servir como acicate para promover una cierta "profesionalización" de la
Agrupación estableciéndose que su Junta Superior esté compuesta por cofrades no
integrantes de juntas de gobierno vigentes y que como consecuencia, sus
comisiones se estructuren en compartimentos estancos donde los miembros que la
formen se dediquen en cuerpo y alma y con exclusividad a las tareas que éstas
generen.
NUEVE. En el aspecto musical la tónica general de la Semana
Santa ha sido la notable mejoría de las hermandades en el cuidado de este
fundamental elemento externo de cualquier estación penitencial. Extremo que
confirma la tendencia al alza que ya se había observado en los últimos años. La
buena calidad de la mayoría de formaciones musicales de nuestra ciudad ha sido
sin duda uno de los grandes baluartes para que el progreso musical de nuestra
Semana Mayor sea como es, efectivamente, una realidad.
Aún así existen aún notas discordantes que merecen ser
comentadas. Se sigue abusando de marchas trilladas y de dudosa calidad con el único
pretexto de levantar "almas decaídas" bajo los varales. Igualmente se siguen
dejando algunos Misterios en manos de bandas de música mediocres que además
tampoco surten de marchas procesionales acordes con las excusas igualmente
burdas de que este tipo de tronos con Agrupaciones y Cornetas "no llegan" al
final con garantías. Todas estas supuestas máximas han sido contestadas por
otras hermandades que han demostrado todo lo contrario. Para muestra un botón:
la Sagrada Cena con la Agrupación Musical del Dulce Nombre de Granada o la
Soledad del Sepulcro con una adecuada cruceta fúnebre a pesar del peso del
trono.