Sabor a víspera. Alma. Esencia. Ambiente. Para qué más. No
era jornada de visualizar filigranas, esperar grandes momentos, ni paladear
virtudes escénicas. Y eso era algo que sabíamos. Pero es que no hacía falta. Llega
una edad en la que hay que ver las cosas más allá de la óptica simplista del "esto
es bueno" o "esto es malo". Aprendida la lección y tras dejar el manual en
casa, hay que saber apreciar ese halo inexplicable que perfuman los rincones
cuando una determinada corporación protagoniza un momento. Llegar al sentido o
al espíritu de los instantes cuajados por el tiempo y la costumbre. Comprender más
allá de ver. Mascar y no correr. Saber callar y escuchar y no simplemente oír.
Son virtudes que no tienen todos los cofrades y por eso no son, o no somos,
buenos cofrades. A veces nos dejamos llevar por el ímpetu de las reglas
prescritas por los artistas, los cánones y fracasamos en nuestro intento de
convertir la realidad en cofradías a la imagen y semejanza de nuestros anhelos
e instintos. Salvando por supuesto, estrépitos, horrores o desastres, que sigue
habiéndolos, aunque ayer no fuera el caso.
Ayer importaba la bulla, la fragancia del perfume envejecido
de la Cuaresma que muere para dejar paso al azahar floreciente del Patio de los
Naranjos, que anoche, ya había explotado celoso para no ceder ni un ápice de su protagonismo. La
noche era para reencontrarse con las personas que, como el que suscribe, ya anda
sintiendo "mariposillas" tintineantes en el estómago. La noche invitaba, con una magnífica
temperatura, a admirar como los titulares de la Archicofradía de las Penas ya
estaban colocados sugerentemente en sus dos altares procesionales en la
impaciencia que se respira estos días y, a continuación, gustarse por las calles
mas bellas del centro, después de un buen "picoteo", con la calma y peculiaridad
escénica de los Estudiantes que advierto en los últimos años más académica que
nunca. Primero por sus formas, imponiendo estilo y sello, y segundo por la
juventud y renovación que se aprecia en sus filas. Nadie puede discutir que
esta hermandad está en alza. Pero lo dicho, anoche fue un viernes especial, con
un puntito atrayente, en definitiva... con alma, que a estas alturas es lo que se
exige. El Domingo ya veremos, pero puede que se pierda un poco esa esencia...