viernes, 07 de marzo de 2008

Doblar la aldaba impaciente. Los murmullos de la trastienda y los remangues de camisa se tornan en el silencio atronador de la Plaza de la Venida, martillos, lascas de cera y otros vestigios quedan sin recoger sobre la mesa, los frutos van a caer maduros por el mimo sapiente de las manos prodigiosas y los primeros rayos de Primavera. Vestidos de las mejores galas en los momentos cumbres. El Palermo en el suelo. Abiertas las puertas que nunca se abren. La ristra de cirios encendidos ya ilumina su camino. Eterno, silente, ritual. El Discípulo Amado susurra a la Señora que las Puertas de su Casa ya se han abierto puntuales. El arte es una pausa y un encuentro de sensibilidades. Por eso el arte fluye hasta desembocar en San Juan de la Palma con la quietud de su cortejo de olor antiguo. Blanco siempre Blanco como su Silencio. Amargo siempre Amargo como Su Llanto.


Publicado por tontodecapirote84 @ 1:17  | Sevilla
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