UN AÑO MARCADO POR EL V CENTENARIO DE LA SANGRE, LOS 50 AÑOS DE LA CORONACIÓN DE LA AUXILIADORA Y EL AÑO JUBILAR DE PASIÓN
El año 2007 en nuestra ciudad estuvo marcado apriorísticamente por la conmemoración de los Quinientos Años de las primeras Constituciones de la Archicofradía de la Sangre. Una efeméride que por su importancia no podía reducirse a una celebración meramente corporativa sino que realmente se trataba de ensalzar 500 años de historia de Cofradías en Málaga, Cinco Siglos de Pasión y culto a la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Luego, a posteriori, la realidad nos mostró que fueron otros los eventos que se han llevado la palma del buen gusto, y que por tanto, fueron los que finalmente dejaron un mejor recuerdo y sabor de boca entre los cofrades. Por un lado el Año Jubilar conmemorado en la Archicofradía de Pasión y que éstos días se está cerrando brillantemente en las interioridades del templo de los Santos Mártires con la imagen de la Virgen del Amor Doloroso expuesta en besamano. Por otro, el L Aniversario de la coronación canónica de María Auxiliadora cuya celebración culminó con una Eucaristía en la Santa Iglesia Catedral presidida por la fabulosa estampa de la Señora de Don Bosco. En ambos casos, con las diferencias lógicas del carácter penitencial una y glorioso de otra, estas corporaciones dieron todo un ejemplo de buen hacer con un resultado que no por esperado dejó de sorprender.
ENERO: EL CAUTIVO POR PRIMERA VEZ EN EL CARTEL…
El pistoletazo de salida al año 2007 lo dio Pablo Alonso Herráiz con su fabuloso cartel anunciador de la Semana Santa. Apenas habían pasado un par de días de la Venida de los Reyes Magos y ya se intuía el aroma cuaresmero por la encrucijada de salones de la Casona del Parque. “Vuelve hoy el Cartel a ser la noticia esperada tras la vorágine navideña”. De esta forma Jesús Castellanos incidía en cómo la presentación del Cartel de la Semana Santa se había convertido en el verdadero punto de inflexión en el que el tren de los sueños se pone en marcha. Y qué mejor imagen que Jesús Cautivo para englobar toda esa maraña de esfuerzos y voluntades que a partir de entonces iban a intensificarse sugerentemente hasta culminarse en las realidades barrocas de nuestros desvelos. Enero también fue el mes en que arrancaba el V Centenario de la Sangre con buenos presagios. El pregón del Alcalde Francisco de la Torre pero sobre todo el posterior concierto que corría a cargo de las sopranos Montserrat Caballé, su hija Monserrat Martí; el tenor ruso Nikolai Baskov y el pianista Manuel Burgueras en la noche del día 12 en el teatro Cervantes, si que estuvieron a la altura de lo que merecía esta conmemoración.
RECOGIMIENTO Y ORACIÓN EN EL VÍA CRUCIS MAS ESPERADO…
La Cuaresma asimismo se inició oficialmente en el seno de la Agrupación con el Solemne Vía Crucis, instituido hace unos años, y que se ha convertido en un referente litúrgico de profundo sabor cofrade. Una buena oportunidad para paladear el recogimiento de un acto cuyo significado radica en memorar los momentos más amargos de la vida de Jesús. Un ejercicio de piedad lleno de contenido, que no es otro, que una parada espiritual en cada una de las 14 estaciones a fin de meditar los sufrimientos de Jesucristo y unirse interiormente con Él. Este año además el acto estuvo rodeado de una alegría contenida por ver de nuevo entre nosotros a las imágenes del Cristo de la Paz y la Unidad y Nuestra Señora de Fe y Consuelo que acababan de ser restaurados por Juan Manuel Miñarro tras el desafortunado accidente que se produjo en la Capilla de la hermandad y que provocó un fuego devastador que casi acaba con las tallas. Sublimes fueron los momentos que se vivieron tanto a la salida de la Iglesia del Sagrario (donde habían permanecido días antes para la celebración del Triduo), posterior traslado por el patio interior hasta la Catedral, el rezo de las estaciones dentro del templo así como el regreso al Santuario de la Victoria por las estrecheces de San Agustín, Granada y posteriormente por el barrio de las Lagunillas.
UN PREGÓN POR EL CAMINO MAS CORTO…
Tras la vorágine cuaresmera de cultos, entrega de túnicas, tallajes de portadores y montaje de tronos, el cerrojazo a las benditas Vísperas la puso el bello Pregón de Pedro Merino Mata en las tablas del Cervantes el 24 de Marzo. Casi siempre en estos casos, tanto el exorno del escenario como las piezas interpretadas por la banda de música en el acto denotaban el carácter de este pregonero. El sentido de la penitencia, la oración y el recogimiento en el rostro de los Dolores y la trasera silente de su paso en la oscuridad de San Juan. Hondo, sincero, preocupado por la relativización, la carencia de valores, la falta de espiritualidad, llamó a los cofrades a defender nuestras creencias en un tiempo en que precisamente esta tarea se está viendo obstaculizada por aquellos que aprovechando una coyuntura favorable por la impasividad de los gobiernos tratan de sobreponer sus frustaciones y esos odios que los empequeñecen. "Somos católicos y voluntarios de las ONG más antiguas que se conocen: las cofradías", fue la frase mas destacable del Pregón.
TRASLADOS: EL EXCESO Y LA DESMESURA
Otro año más el fenómeno de los traslados volvió a ser protagonista desmedido, excesivo y contrario a cualquier justificación que pudiera derivarse del contenido estricto y puntual que denota precisamente el significado de la palabra: traslado. Y como traslado no significa procesión, ni desfile, ni Estación de penitencia, todo lo que pueda parecerse, está a todas luces injustificado. Por eso nos quedamos con la sobriedad y la mesura de los claustrales –Esperanza, Salutación, Humildad, Pasión, Salud, Cristo del Perdón, Santa Cruz, Salesianos y Descendimiento-, así como el que llevó a cabo la Archicofradía del Huerto, por el camino mas corto de los Mártires a su casa hermandad detrás de Santo Domingo.
SEMANA SANTA SIN PRINCIPIO NI FIN
La Semana Santa de 2007 se ha caracterizado tristemente por no tener un comienzo ni un final al uso, en definitiva, como nos hubiera gustado. El Domingo de Ramos se antojaba confuso con un cielo gris amenazante. Aún así tanto la Pollinica como la Dolorosa de Lágrimas y Favores de la sección correspondiente de las Reales Cofradías de San Juan se pusieron en la calle y pudieron concluir felizmente sus respectivas Estaciones de Penitencia aunque la última recortó el itinerario por Tejón y Rodríguez para alcanzar San Juan lo antes posible. Sencillamente espectacular la manera de andar del trono de la Niña de San Juan cuya unión con la banda de música fue total durante todo el trayecto.
La tarde deparó las primeras gotas cuando precisamente la Virgen de Lágrimas salía del recorrido oficial y posteriormente haría acto de presencia cuando el Misterio de las Lágrimas de San Pedro caminaba hacia la Catedral. Tras la estación en el primer templo la corporación capuchina regresó por Cister y Alcazabilla evitando cualquier estrechez. Por su parte, Salutación regresó a San Felipe cuando el Misterio de Jesús Nazareno se encontraba en la novedosa y bella calle Curadero al poco tiempo de salir, por lo que no sufrió apenas la lluvia. Con estos contratiempos y con las previsiones que anunciaban un 80% de agua hasta las 12 de la noche, con buen criterio Salud, Humildad y Huerto decidieron no salir. Sin embargo, la nota sorprendente la puso el Prendimiento, que nos recordó, en parte, a los momentos que se vivieron en la tarde noche del Martes Santo de 2003 con la Estrella que decidió salir a pesar de las predicciones y aprovechando la posición ventajosa que les proporcionaba ser en aquel año los últimos. Se abrió un poco el cielo y la otra corporación capuchina de la jornada se puso en la calle con dos horas de retraso, decisión tan respetable como controvertida. La lluvia apareció, como se anunciaba, pasadas las 2 de la mañana cuando la hermandad se encontraba ya en su barrio por lo que no hubo que lamentar daños materiales.
Tampoco el Lunes Santo tuvo el comienzo deseado. El tradicional traslado del Cautivo hubo de ser suspendido a causa de la importante descarga de agua que se produjo a primeras horas de la mañana. No obstante, el tiempo fue mucho más benevolente por la tarde permitiendo a los malagueños y visitantes disfrutar del primer día de cofradías al completo. Crucifixión salía de la “carpa efímera” del Buen Pastor a las 16.20 de la tarde con el primero de los tronos exornado con claveles rojos y friso de lirios. Salió el Crucificado de Bonilla Cornejo en solitario pues la hermandad ha propuesto una revisión iconográfica de su misterio, ya que hasta el 2006, a los pies del Crucificado se situaba San Dimas, representando al Buen Ladrón ya convertido en santo, estampa que no concuerda con los relatos evangélicos. Exquisito el acompañamiento musical del Palio del Mayor Dolor en Su Soledad con la banda de la Virgen del Castillo de Lebrija.
Gitanos, en su línea característica, llenó de vítores y palmas la zona extramuros de la ciudad por la tarde y luego de vuelta por el lugar donde nació Picasso.
Tanto Pasión como Dolores del Puente supusieron para la jornada las notas de sobriedad, elegancia y empaque. Hermandades que han engrandecido y de qué manera un día en que otras han sido tradicionalmente las protagonistas. Belleza desmesurada en el itinerario de la primera, con el canasto clasicista del Nazareno de Brú y la original concepción ochavada del Palio del Amor Doloroso, cuyo manto no deja de sorprender a propios y extraños. Progresión, finura y sublimidad en el deambular de la corporación perchelera que sigue proporcionando momentos íntimos allí donde aún quedan retazos de Semanas Santas de otro tiempo, de otras épocas, de otras satisfacciones.
Estudiantes y Cautivo pusieron las notas de bullicio, tradición y arraigo. La primera está de moda para ciertos colectivos ciudadanos y eso se nota en el cortejo de nazarenos y en las tediosas listas de espera. De nuevo incomparable el marco de la Alcazaba y la Aduana para la salida del Coronado de Espinas y la Virgen de Gracia y Esperanza. Musicalmente, este año ha habido vida más allá del repetitivo “Gaudeamus”. Por su parte el Cautivo se desquitó de las amenazas de lluvia dando ejemplo de “malagueñismo” bien entendido. Sin hacer ruido se ha erigido en una corporación a tener en cuenta mas allá del halo devocional que despierta la imagen de Jesús. La Trinidad, no olvidemos Dolorosa coronada canónicamente, también está adquiriendo su peso específico y merecido dentro del cortejo.
El Martes Santo fue una jornada que también estuvo a punto de resultar desastrosa sobre todo en su primera parte. La que salió peor parada fue Nueva Esperanza que al ser la más tempranera y la que tenía el recorrido más largo tuvo que quedarse en el lejano barrio de Nueva Málaga dada la situación meteorológica que se estaba produciendo entre las 16.30 y las 18 horas de la tarde. A pesar de retrasar hora y cuarto la salida e intentar salir, un chaparrón inoportuno al momento de iniciarse el desfile, hizo que la hermandad desistiera definitivamente a pesar de la insistencia de distintas voces discrepantes. El cielo abrió para que el resto de corporaciones se pusieran en la calle aunque ya se había acumulado un importante retraso. Las Penas fiel a sí misma puso sus dos tronos en la calle pensando en el futuro. Con el estilo que les caracteriza, con el detallismo que se aprecia en sus formas, con la minuciosidad de la puesta en escena y con la satisfacción de entender que lo mas difícil ya está hecho, tanto el Crucificado de la Agonía como la Virgen de las Penas saborearon con su deambular cadencioso los bellos rincones que aún conserva nuestro centro histórico aunque con las miras puestas en el futuro Oratorio de Pozos Dulces. Nueva, la Catedral y el Palacio de Buenavista volvieron a ser testigos de excepción de su tentadora composición.
La Estrella volvió a llevar a gala su patriótico estilo volviendo a tambalearse en esos límites que separan una forma de procesionar tolerable y respetable con lo que a todas luces puede resultar un espectáculo folclórico y excesivamente populista.
El Rescate se echó a andar con una demora de quince minutos. La sensación que produce esta hermandad resulta contradictoria. Magníficos tronos, decente patrimonio pero por el contrario cada vez peor puesta en escena. Tanto el Misterio como el Palio piden a gritos un acompañamiento musical adecuado y acorde. Igualmente no estaría mal una mayor mesura en el encierro de la corporación.
La Sentencia puso su cortejo en la calle con el recuerdo del ex -hermano mayor Paco Piédrola en el recuerdo fallecido en Marzo. Acusó la corporación el retraso acumulado en la jornada y eso se notó en el regreso, un tanto desangelado. Se trata esta de otra cofradía cuya revisión estética debiera plantearse con seriedad, sin renunciar por supuesto a su carácter e idiosincrasia, pues caer hoy día en determinados excesos se antoja innecesario.
La Victoria cerró el Martes Santo con el Rocío regresando por Cruz Verde y Altozano. La idea de recuperar este entorno, aunque se encuentre bastante desmejorado, fue en su momento buena pero desde luego que los trayectos “a la carrera” ponen en jaque la gracia del entorno. Difícil solución tiene el tema. Por el contrario, la buena voluntad y los esfuerzos de muchos hermanos de la corporación ha hecho que veamos muchos y buenos detalles en ambos tronos.
El Miércoles Santo se abrió con el cortejo riguroso de Salesianos extendiéndose con todo su esplendor en la Plaza de Capuchinos. El cielo había despejado todas las dudas que durante la mañana y el mediodía nos hacían temer lo peor. Se dirigió la hermandad a realizar anual Estación de Penitencia en la Santa iglesia Catedral regresando posteriormente por la zona de San Agustín, Granada, Merced, Frailes y Refino. De nuevo se echó en falta un acompañamiento musical acorde a tan conjuntado misterio. Una verdadera lástima.
Las Reales Cofradías Fusionadas que ya habían mostrado un dulce aperitivo en la jornada del Domingo de Ramos, se echó de nuevo a las calles con otros cuatro titulares también pendientes del cielo. Adelantó el horario de salida incomprensiblemente para luego tener que esperar a que Salesianos pasara por el Pasillo de Santa Isabel. Debiera reseñarse la importante intervención en la talla del Cristo de Ánimas de Ciegos que salió a la calle con la fisonomía original con la que fuera concebido en el siglo XVI gracias al trabajo del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. El Mayor Dolor estrenaba saya y las corbatas del palio bordadas así como acompañamiento musical a cargo de la Banda de “El Arrabal” de Carmona (Sevilla).
La Paloma tuvo su cuota de protagonismo en la tarde-noche del Miércoles Santo. Volvieron las palomas “de verdad” a rodear el trono de la Señora tras la crisis de la gripe aviar. Espectacular de nuevo la salida de ambos tronos de la recoleta Plaza de San Francisco, una de las mas bellas del casco histórico. El Cristo de la Puente lo hizo con el acompañamiento de la banda de cornetas y tambores de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, magníficamente mecido, mientras que la Virgen salió con la marcha “Malagueña Virgen de la Paloma” que le compusiera Rafael Hernández y que cumplía 25 años.
El Rico protagoniza otro de los grandes momentos marcados en rojo de la agenda de esta jornada, ecuador de la Semana Santa, que no es otro que la liberación del penado en la sede de la Subdelegación del Gobierno (en el Palacio de la Aduana). En esta ocasión se trataba del primer condenado por un delito de sangre, Francisco Ocaña Santos. El privilegio que tiene la hermandad de liberar a un preso procede de una concesión que recibió del Rey Carlos III. En el punto de vista estrictamente cofrade, debemos ser justos con una hermandad que ha mejorado notablemente su puesta en escena. Un cortejo serio, ordenado y ambos tronos luciendo especialmente tras las profundas restauraciones. Bueno el acompañamiento musical de ambos tronos y elegante el paso de la hermandad por Cister y Santa María camino del recorrido oficial.
La Sangre que conmemoraba sus 500 años de vida entre sentimientos rojo y malva salió desde su casa hermandad camino de Carretería con su carácter alegre y populoso. Se escucharon algunas saetas durante el recorrido rasgando la brisa nocturna en los alrededores de ambos tronos. El recorrido de vuelta desde Granada fue al uso en esta hermandad. Con parones, arreones, marchas inapropiadas, vuelta a parar, nuevos arreones, griterío y un encierro carente de toda sensatez.
Cerró la jornada del Miércoles Santo otra de las corporaciones que encarna esa visión personal del culto a Cristo y a María en las calles según Málaga. Pero una visión no desdibujada por intolerables faltas de decoro y supuestas señas idiosincrásicas. Con otro carácter, mas sobrio y solemne, eso sí, la vuelta de la hermandad de la Expiración por Plaza del Obispo, Strachan y Larios ha supuesto un verdadero acierto, indiscutible, por la belleza del entorno y por el mejor desarrollar de la procesión en un clima mucho mas favorable. Protagonismo unívoco del Cristo de Benlliure y del retablo argénteo que cobijaba a la belleza sublime de la Señora de los Dolores, dulcemente acompañada por los sones de su propia banda de música.
El Jueves fue un día muy intempestivo climatológicamente en casi toda Andalucía. Granada, Córdoba o Sevilla fueron de las ciudades más damnificadas. Nuestra ciudad, sin embargo, se libró de la lluvia pero no del intenso frío que congeló a los abonados de la carrera oficial en los lugares mas abiertos no consiguiendo, sin embargo, mermar las ganas de disfrutar con el discurrir de las hermandades de este día. La primera parte del Jueves Santo, tuvo como protagonistas a las hermandades de Santa Cruz, Sagrada Cena y Viñeros. La primera de ellas parecía descolocada ante tanto alboroto y jolgorio. Contrastes de Jueves Santo. Cortejo serio, buscando calles estrechas, negro, trono de dimensiones muy reducidas y la Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia con lo justo en alharacas y otras riquezas. La segunda, tiene un problema y serio en su retorno por Carretería con la inhóspita acogida que recibe por parte del sector de público que colapsa la calle para aguardar el paso del Tercio de la Legión ante la impasividad de las fuerzas de seguridad. Por otro lado, se la vio con más empaque en la calle, agradeciendo el importante recorte de itinerario y dejándose ver en mecidas largas y acompasadas tanto en el Misterio (acompañado por la Agrupación Musical Dulce Nombre de Granada) como en el Palio de la Virgen de la Paz (acompañada por la banda del colegio Rosario Moreno-La Paz). La tercera, se vio sorprendida meses antes por el accidente del trono del Cristo que era transportado desde la casa hermandad de Mena a la suya tras unas obras menores. Así las cosas, la cofradía de la Plaza de las Biedmas se vio obligada a solicitar unas andas para poder salir en la Semana de Pasión, la Hermandad de Salutación cedió gentilmente las de su Misterio y el Señor que tallara Francisco Buiza pudo hacer su salida procesional aunque no en su habitual “carrete”. La virgen del Traspaso y Soledad salió por última vez en sus andas de orfebrería ya que próximamente lo hará en un nuevo trono, también sin palio, diseñado por Eloy Téllez y que ejecutará Francisco Pineda.
La congregación de Mena merece un capítulo aparte. No dispuesta a renunciar a sus principales bastiones populares, su intención de seguir vendiendo el producto de procesión militarizada en detrimento del verdadero significado litúrgico y devocional le perjudica gravemente y lo que es peor, perjudica al resto de las hermandades del día porque el ambiente, la comunión hermandades-pueblo no es agradable ni propicia. No obstante, aunque algunos pretendan otra cosa, su verdadera atracción sigue estando en la esbelta figura del Crucificado de la Buena Muerte, pero sobre todo en la magnífica composición de su nuevo trono mariano, verdadera joya de Antonio Ibáñez, con la bellísima talla de la Soledad arropada musicalmente por los delicados sones de la banda de la Expiración.
La segunda parte de la jornada la protagonizaron las hermandades que procedían de la otra orilla del Guadalmedina, - Misericordia, Zamarrilla y Esperanza-. El sabor marinero de las antiguas viviendas del Perchel se confundía con el olor a incienso religioso y el canto femenino de Diana Navarro en el compás de la Iglesia del Carmen. Desde la aneja casa-hermandad se puso en camino la primera por la calle Ancha para desembocar en la modernidad desmesurada del entorno del edificio de correos y la Avenida de la Aurora. Tristemente desaprovechada las banda propia de la hermandad que se vio ninguneada en el cortejo a pesar de la calidad que atesoran sus metales y del esfuerzo dedicado por sus componentes a llevar el nombre de la cofradía por todos los rincones de Andalucía.
Zamarrilla buscó la grandiosidad de Mármoles para contrastar su fuerza y su carácter con la mimosa y enjuta ermita que ha sobrevivido a las duras acometidas del feroz urbanismo. El Cristo de los Milagros, obra de Palma Burgos, iba escoltado por los faroles de su nuevo trono, estrenado, años atrás, obra de los hermanos Caballero González. La Virgen de la Amargura Coronada sobrevoló en su inmenso barco argénteo la marea humana que la esperaba a la salida. En esta se vivió un momento emotivo ya que la Dolorosa se meció en silencio por la muerte de uno de los portadores.
El imponente cierre a la madrugada del Viernes Santo lo puso la Archicofradía de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza Coronada. Desde el salón de tronos de su aneja y discutida Basílica echó a andar la corporación al filo de la medianoche sobre la alfombra de romero que minutos antes el ya famoso camión había extendido por las calles del recorrido. Destacar, que el Nazareno de Mariano Benlliure volvió a llevar la túnica de 1945 bordada y conocida como la de “los medallones” y la cruz de caoba y plata de Villarreal. También el exorno floral del trono fue el de claveles rojos recuperándose así, en conjunto, la estampa que no hace muchos años dejamos de ver por la que venía procesionando el Señor hasta el año 2006 con la túnica morada lisa, la cruz original y el monte de lirios morados, mucho más acorde con la efigie.
Antes de que el Resucitado y la Reina de los Cielos pusieran el broche glorioso a la Semana Santa 2007, el Viernes nos deparó un final inesperado aunque casi calcado con respecto al año anterior. La lluvia volvió a aparecer cuando ya nadie la esperaba. Las tres primeras hermandades del día, - Dolores de San Juan, Descendimiento y Monte Calvario-, tuvieron que buscar refugio en la Catedral viviéndose algunos momentos de incertidumbre ya que la lluvia persistía y la posibilidad de pernoctar en el primer templo nunca ha sido una opción favorable dadas las reacias posturas del Cabildo Catedral al respecto y por lo complicado de reorganizar una procesión de regreso. Así las cosas, las dos primeras retornaron a sus respectivos templos en perfecto orden, siendo en estos casos donde se demuestra el verdadero sentido de la penitencia. Por su parte Monte Calvario, que además estrenaba el trono magnífico de la Sagrada Mortaja, obra de Antonio Martín, tras una frustrada intentona por la nueva aparición de la lluvia en el patio de los Naranjos regresó al interior de la Catedral, no teniendo mas remedio la autoridad competente de permitir que los tronos se quedasen en la misma para regresar al día siguiente al Santuario de la Victoria.
Por su parte, el Amor, a pesar de que al momento de salir ya no estaba el tiempo para mucho arriesgar, se puso en la calle con retraso, cayéndole una importante “manta de agua” cuando transitaba por la calle Victoria teniendo que darse la vuelta en un desastroso final de la procesión para guarecerse de nuevo en su recién estrenada Casa hermandad. Soledad de San Pablo y Piedad se volvieron al poco de salir de sus respectivas sedes mientras que el Sepulcro un año más tuvo que tomar la decisión más difícil de no arriesgar y por tanto quedarse en la casa-hermandad de Alcazabilla. Por tanto no pudimos admirar en la calle la estrenada restauración del Cristo yacente obrada por el prolífico profesor Miñarro. Servitas si salió, aunque con retraso, teniendo también una accidentada Estación de Penitencia.
Pero como no hay mal que por bien no venga, el doloroso Viernes Santo deparó la novedosa e histórica jornada del Sábado Santo con la hermandad del Calvario regresando a la Victoria desde el primer templo de la diócesis. El cortejo con traje seglar se dispuso a salir en torno a las doce del mediodía para buscar la calle San Agustín y la confluencia de Granada y Plaza de la Merced. Allí se vivieron los momentos más especiales de un regreso que no perdió ni un ápice de rigurosidad y carácter penitencial tal y como si hubiere sido la vuelta natural de la hermandad en la noche cerrada del Viernes Santo. La banda de música de la Paz se situó entre ambos tronos e interpretó solemnes marchas como “Amarguras”.