--- El alcalde ha presentado un proyecto de puerto deportivo en el Morlaco que vendrá acompañado un aparcamiento con medio millar de plazas y un parque de 35.000 metros cuadrados. Una vez aprobado su estudio de viabilidad será remitido a la Junta para que se inicien los correspondientes trámites para su puesta en marcha.
Parece ser que la idea es aprovechar urbanísticamente la zona que media entre la Playa de la caleta y los Baños del Carmen, incomprensiblemente desaprovechada desde tiempos inmemoriales, toda vez que una vez recuperadas las playas malagueñas en 1990 ésta es la única zona del litoral de la capital que ha quedado bajo la fisonomía de un triste e inhóspito roquedal. Así las cosas, esta previsión que ya constaba en el PGOU de 1997 supondría añadir 540 puestos de atraque que vendrían, junto con el futuro Puerto de San Andrés y los creados en la dársena de Levante, a cubrir en cierto modo el déficit de estos servicios que acarrea nuestra capital. Ciudad que entre la valla de los Curas, el despropósito de los Baños del Carmen y las playas carcomidas por las acometidas marinas, sigue padeciendo de su principal mal endémico, el no saber como aprovechar las ventajas que nos aporta la costa. Vivimos como hace 100 años de espaldas al esplendoroso “Mare Nostrum”.
Pero además, supondría una zona de expansión y de uso ciudadano para disfrute del personal que, actualmente tiene que conformarse con pasear por la acera del Paseo Marítimo aún a riesgo de ser atropellado por algún aficionado a la bicicleta, un novato patinador o un despistado corredor con algunos kilitos de más.
Así las cosas, el proyecto puede ser una gran oportunidad siempre que sea respetuoso con el entorno, no suponga un impacto medioambiental que pueda perjudicar mas de lo debido al ya de por sí maltrecho litoral y se confirme la viabilidad de los accesos en perfecta sintonía con el núcleo viario del Paseo Marítimo donde no olvidemos fluyen diariamente una cantidad pasmosa de vehículos
Llegados a este punto lo único que cabría preguntarse es ¿que ocurriría con el vetusto y paradigmático Tranvía, meta y salida de tantos y tantos “pseudo deportistas” que lo frecuentamos?
--- Y continuando con el litoral, la solución de los Baños del Carmen después de 16 años de trifulcas administrativas está pendiente de que finalmente el Gobierno acuerde con Astilleros Nereo una salida a la concesión con la que cuenta éste a pesar de la negativa reiterada por parte de la entidad a marcharse de su situación, en el extremo este del enclave. Igualmente, la Dirección General de Costas ya ha llegado a un acuerdo para rescatar la concesión del restaurante El Balneario, perteneciente al Grupo Vera.
Bien es cierto, en cuanto al primero, que la labor de Astilleros Nereo forma parte de la propia historia de Málaga y de su patrimonio. Cuentan que ya en 1638 existía en este lugar un astillero de este tipo y que siglos antes, los árabes ya varaban aquí sus barcas por las condiciones de estas playas. El dueño se defiende esgrimiendo que el trazado del paseo no tiene porqué afectar su situación, y que sería perfectamente posible unir Ruiz Picasso con Pedregalejo como ya antes existía “antes de que se lo llevara el mar”.
En estos casos el pez grande siempre se come al pequeño. Y poco importan las astillas emergergentes de las toscas maderas si se cuenta con una buena lija para acabar con las inoportunas asperezas. De eso bien sabe el único carpintero de ribera que queda en Andalucía junto con el de los Astilleros fluviales de Coria del Río.
Por otra parte, el desarrollo de las actuaciones se comprenden en dos planes distintos, el primero redactado por la Demarcación de Costas que consiste en la regeneración de las playas, con el aporte de 90.000 metros cúbicos de arena para recuperar la playa actual y crear una nueva en el lado de Levante actualmente colmado por un roquedal, y el segundo especial destinado a reordenar la zona terrestre de los Baños del Carmen, último enclave romántico de la geografía malagueña que ha resistido a duras penas a la especulación. La propuesta del arquitecto Andrés Pérez Mora propone conservar una parte de los eucaliptos actuales e incluye la construcción de un jardín con especies mediterráneas en diferentes niveles o plataformas separadas por muretes.
Según informa la Opinión de Málaga, “la primera plataforma parte de la calle Bolivia, donde se suprimirán los grandes eucaliptos, que levantan con sus raíces la acera, para sustituirlos por la especie ´greviella robusta´, un árbol de copa ancha. Después se demolerá el muro original, aunque se conservarán el arco de entrada y la taquilla. A partir de ahí, nace una segunda plataforma con algunos eucaliptos junto a plátanos, washingtonias, un drago y pinos. También habrá ejemplares de araucaria, ficus, magnolias, jacarandas y taludes con césped.”
”En el tercer nivel permanecerá una amplia franja de eucaliptos y, en el cuarto, el paseo marítimo con palmeras canarienses, datileras y yucas.”
Así las cosas, nunca llueve a gusto de todos y paradójicamente mientras se pretende recuperar uno de los parajes mas bellos de la capital, donde aún pueden otearse las mejores puestas de sol de toda la Costa, resulta que al tiempo, puede perderse el último resquicio manufacturero del todavía vivo barrio de pescadores de Pedregalejo, paradigma de la tranquilidad opaca de la grisácea arena y de jábegas presumidas recién pintadas como verdaderos objetos de exposición museística, en una muestra que no es otra que la de los atardeceres malagueños con olor a espeto de “pescao”.
--- la ciudad ya se está vistiendo de luces. Pero no para hacer el paseíllo por el avero de la Malagueta. Ni para esperar tras la barrera a un morlaco de 600 kg en las tardes calurosas de la feria de Agsoto. La ciudad se viste de luces multicolores para aguardar “en capilla” una cercana Navidad, que fiel a la cita que marca el calendario, casi sin esperarlo plantará su Cruz de Guía en las hogares malagueños, con turrón, torrijas, mantecados y pestiños. ¡Huy no!, parece que estoy confundiendo las fiestas. Será porque la prontitud y rapidez con que la ciudad cambia el preceptivo disfraz me tiene descolocado. Parece que fue ayer cuando el hermano Mayor de la Sangre, bandera “verdimorá” en mano recorría a caballo las calles del Centro cayendo mientras tanto una calima de justicia. De hecho creo seguir oliendo a incienso en las tortuosas callejas de la feligresía de los Mártires como si la ciudad aún no se hubiese desposeído del antifaz morado embadurnado de cera. De hecho me pareció ver salir un trono el mes pasado, cuerpo a tierra, marcha de fondo y toques de campana. Bueno la verdad es que si hubo tronos en la calle por motivos variopintos, benditos instintos procesioneros los de esta tierra…
Pero claro es que así no hay quien se aclare. Alumbrado navideño desde noviembre, juguetes copando la planta 5 del Corte Inglés desde finales de Octubre, Pasos de Semana Santa otoñales, marchas procesionales y villancicos, castañas con torrijas, helados de Casa Mira hasta hace dos días como quien dice y las tiendas que no venden ropa de inverno. La ciudad esta, prodigiosa para sus habitantes (los más contentos de España junto con los ovetenses) es a la vez una urbe desconcertante para sus visitantes y sus moradores temporales por el despropósito de sus formas, la relatividad de sus tradiciones, la abulia de sus gentes y la indefinición del clima. pero resulta que todo ello es lo que nos hace felices ¿no?, hay quien lo bautizó como el hedonismo malagueño, aquel predica la felicidad por encima de la regla, la satisfacción de la apetencia sin importar el momento adecuado, la relativización que nos aporta este clima endiablado, de axila húmeda, de chaquetón que siempre nos sobra, lo que nos apetece aunque no sea su tiempo, disfrutando de los placeres que nos permite este privilegiado contexto.
-- "Malaga va bien", pensarán algunos deduciendo del poco contenido ofrecido por los grupos políticos locales en el Debate sobre el Estado de la Ciudad cuando tan sólo han pasado seis meses desde que se celebraran las elecciones municipales y que por tanto poco tiempo ha dado para que el sentido de la nueva legislatura haya apreciado algún tipo de novedad plausible en el devenir de nuestra urbe. Máxime cuando es innegable que en los últimos ocho años de gobierno popular la ciudad en líneas generales sigue creciendo y desarrollándose de buen grado a pesar de que ha resultado y sigue resultando una empresa complicadísima el restaurar los desaguisados pertrechados durante tantas décadas. Los oasis que denotan la nostalgia del grandioso pasado que aún se dejan intuir en el desierto arenoso y pedregoso del escombro y la mala hechura.
Y quizás vivir en las alturas de los grandes pryectos, en el ensimismamiento de la Málaga del Siglo XXI, los cantos de sirena de los Planes Estratégicos, los descorrimientos de banderitas que tapan placas de inauguraciones mas que significativas a lo largo de estos últimos tiempos: Picassos, Ciudades De la Justicia, Palacios de Congresos, CACs hayan hecho que el bueno de Paquito de la Torre se haya instalado en el optimismo elitista de quien ve que las cosas andan pero no se da cuenta o quiere tapar los problemas que plantea la lidia en el ruedo de la cotidianeidad, de los problemas mundanos de los vecinos de tantos y tantos núcleos populares de esa Málaga que sigue herida social y culturalemente en determinados distritos. Una tirita no es remedio suficiente para tapar el desangramiento progresivo de quienes no sólo no han subido al Metro de la modernidad, si no que ni siquiera lo han hecho al Carro de las primeras necesidades. Por eso mas allá de la impecable tarea de las instituciones que ha devuelto un cierto esplendor que Málaga tuvo antaño en la medida de lo posible no puede quedarse en elitistas propuestas teconológicas y servicios. Los mayores, los discapacitados, la juventud, los barrios, el ruido, el tráfico, en fin los problemas de siempre que siguen en el candelero de las historias interminables pero que apenas forman parte de las oratorias políticas de estrado y contundecia.
Lo peor de todo es que tampoco hubo oposición que bajara a la Terra Malacitana al bueno de Don Paco. Me hizo gracia la comparación de un periodista de la Opinión refiriendo a la intervención de Bustinduy tachando de inútil la política del PP cuando sus resultados y la realidad general dice lo contrario: - Es como si un entrenador de fútbol de un equipo que ha perdido 5-0 tacha al equipo vencedor de no saber jugar. mas claro agua…
Así las cosas, sigue preocupando a los vecinos el tema de la limpieza o la vivienda. Hay cosas que no cambian en esta Málaga de Dios, de papelitos en el suelo y chicles alfombrando las aceras. Como que tampoco cambia que sigamos teniendo barrios degradados como la Trinidad o el Perchel y sus gentes echen las basuras por las ventanas como si en vez de Alcalde nos gobernaran Corregidores Reales. En fin, las pequeñas cosas que no son tan pequeñas, los males endémicos de la hospitalaria por excelencia, de la abierta en todos los sentidos. ¡Válgame el Señor! exclamó el otro día una buena vecina de la Cruz verde ante la abundante basura que se acumulaba en el entorno de su portal. Pues eso…
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