Andaba yo acordándome de “La Valiente”, sí, pero no de la afamada marcha cornetera que en en los últimos tiempos viene haciendo furor en las cruces de guía de los minidisc y los cortes en mp3. Me estaba acordando de ese rostro bello y sereno que sólo una vez al año cruza un puente, que fue de barcas, para ganar a una Sevilla sin distinguir ideologías, su mirada no entiende de tintes políticos ni de Memoria Histórica. Es Esa Virgen de la Estrella a la que lo mismo le musitan una secreta oraciñon los obreros trianeros que le canta una saeta un bigotito con brillantina. Pues bien a aquella Virgen, hoy Reina soberana a la que deben inclinarse muchos para purgar fechorías, le pegaron un tiro allá por 1932 por osar salir a la calle en medio de los tumultos de la época y bajo la sombra del artículo tercero de la ley fundamental de aquella II República, que propugnaba la aconfesionalidad del Estado y la abstención de signos, emblemas o imágenes relacionadas con cultos. Pero aquel régimen que se antojaba acaparador de los mejores presagios, no contentó a la mayoría pulverizó los privilegios de la Iglesia y el Ejército y no trajo el deseado cambio para los obreros.
Así, como la situación no cambiaba, en las ciudades andaluzas al igual que el resto del país, se extendió un clima generalizado de pobreza, hambre, miseria, conflictos sociopolíticos, huelgas, incidentes, atentados... Esta situación de resignación general se plasmó en los albores de los años 30 en la terrible quema de iglesias, conventos y establecimientos religiosos, que de todos es bien conocido para acabar en una posterior y visceral guerra civil, cuyo desarrollo viene apuntado en los legajos que no merece la pena ni desempolvar.
Y andaba yo volviendo al pasado no con ánimo revanchista, ni mucho menos porque me sienta ofendido, ni perjudicado, por algo que no viví ni vivieron mis padres, quizás mis ancestros que no se de que bando serían, ni tampoco me siento, ni capaz ni apto, para juzgar una historia que está en los libros y en los sentimientos particulares de cada uno. Pero como ésta es una tribuna de expresión en clave cofradiera y parece que nos han tocado la madre con lo de la nueva y dichosa ley, puestos a ajustar cuentas, las cofradías no van a salir perjudicadas por quitar un aguilucho de una canastilla o un fajín de Capitán General si es que en algún momento habrían de retirarlos.
No se trata aquí de despotricar o justificar el contenido de una Ley que poco tiene que ver con las cofradías. Se trata de salir al paso de la injusta consideración por parte de algunos sectores, que aprovechando el murmullo y la corriente, atacan por atacar, y meten en el mismo saco de sus reivindicaciones a una serie de corporaciones que han sido y son viva voz de la historia de siglos y es cierto que, a ella no han sido neutrales; pero en ningún caso nacieron ni se desarrollaron para ser cortejo con varas ni de aquél ni de ningún otro generalísimo bajo palio si no de la Madre de Dios que es la única que merece ese tratamiento, a la que muchas veces no se ha respetado a pesar de ser la Madre Que los y nos Parió. Para esta gente, ¿Dónde queda su labor social, asistencial, el culto, la expresión de la fe popular y todas esas mandangas realizadas sin ánimo de lucro durante siglos?
Lo mismo estos personajes, ya que les gusta tanto remover, descubren que algún antepasado fue enterrado dignamente gracias a aquellas primitivas confraternidades.
Puestos a remover las heces de nuestro pasado, creo que nuestras cofradías podían pasar por ventanilla y pedir indemnizaciones a los funcionarietes gamberretes con la aplicación en puridad de esa otra Ley de Memoria Histórica pero Mas Justa. Y por Málaga sabemos mucho de esto.
Siendo conscientes del despropósito acudirán las juntas de gobierno en pleno, perdiendo toda la mañana en esa Oficina Innecesaria de la Pantomima para rellenar un formulario bien amplio y provocar una cola de Hermandades en las dependencias insuficientes del Mercado de una céntrica plaza, junto a una Iglesia que ya no existe, ¡vete tu a saber porqué!
1-“Rellene el siguiente espacio, numerando y desciribiendo concretamente todos y cada uno de los objetos muebles y bienes inmuebles que perdió allá por…”
2º. Acompañe los datos, certificaciones registrales o de cualquier otro archivo que justifiquen la titularidad sobre los mismos…”
¿Se imaginan?
¿A quién demonios le exigen ahora las Cofradías un resarcimiento por daños y perjuicios ?, ¿a los demonios rojos con rabo con punta de flecha que sufrían trastornos patológicos relacionados con la piromanía?, pero claro ahora serán responsables sus descendientes, que tendrán que pagar por lo que hicieron sus ancestros a pesar de haber nacido bajo el sol del Domingo de Ramos con la Victoria y la Paz por el Postigo en esta España nuestra, 8ª potencia del mundo.
¿A quién ha de exigir la Sangre, cinco veces centenaria, o la recién recuperada hermandad de Llagas y Columna y la paupérrima hermandad del Descendimiento, la pérdida de su sede canónica hace más de 80 años? Supondría un buen pellizco para ellos y un buen agujero en el erario público porque lógicamente esos daños no los van a pagar los intelectuales del No quede a Salvo el Alzamiento. Cuentan que a Colón lo van bajar del pedestal por genocida de los indios americanos.
Decía Quevedo: “No revuelvas los huesos sepultados; que hallarás más gusanos que blasones”. Lo mismo hallamos debajo de un bar de copas frente a la puerta donde nació Picasso alguna imagen salida de las manos de don Pedro de Mena o su Cristo de la Buena Muerte o aquel Nazareno del Paso que llamaban “El Moreno”. Puestos a remover lo mismo tenemos suerte. Lo dicho, las cofradías son poco menos que las correligionarias de las históricas malas hechuras y son actualmente los entes canalizadores de ciertos retrógrados que aún vagan por ahí sin encontrar el sitio en que desvelar sus instintos. ¡Díganle a las cofradías: haced memoria!, ¡que ellas la harán con justicia!.¡A la pá é Dios!
foto: malaga.rebuscando.infoTags: semana santa, memoria histórica