viernes, 07 de septiembre de 2007
CRUZ DE DUDAS
Félix Machuca (Diario ABC de Sevilla-Martes Santo 11-4-2006)

Ese diálogo inevitable entre el saber y la fe, entre la razón y el corazón, lo cumplimenta Sevilla un día como hoy, martes santo, en las aulas abiertas de la historia de sus tradiciones. Serios, adustos, rigoristas los de los libros nos enseñan por las calles de Sevilla las claves metafísicas de la escuela de los nazarenos de capirote largo y túnicas negras. Los universitarios, que se enfrascan en la duda científica para desentrañar verdades absolutas, se enlutan para reflexionar sobre la buena muerte el viaje más largo que la ciencia explica como fin de ciclo y la fe como el primer paso a la felicidad eterna. En esa cruz de dudas se mueve el mundo, desde antes de Unamuno, el rector salmantino, que bien pudo llevar la cruz de guía de la amplia cofradía de las preguntas sin respuesta de los hombres.

Los pasillos de la antigua facultad de Ciencias, a espaldas del rectorado, se han llenado de cruces penitenciales, más de quinientas, que portarán esta tarde los hombros de las promesas. Los maderos le dan a estos pasillos y patios un no se qué de campo de castigo y exterminio de época de Diocleciano, cuando las persecuciones imperiales limpiaban el tejido social romano de los peligrosos e infestos seguidores del Cristo. Cruces. Maderas. Leñas de castigo. El símbolo también de la redención. El templo de la razón fría y cartesiana se llena, por un día al año, del soporte de la fe, del argumento más material del creyente. Saber y credo estudian juntos, se reconcilian en las aulas de la buena muerte. Pasando por encima del rollo laicista de aquel rector que suprimió los símbolos religiosos en aulas y despachos.

Esas cruces van a desfilar por Sevilla hasta agotar la atención de los desavisados que, cuentan y cuentan y cuentan, las filas penitenciales de esta gente de negro. Es como si la Universidad, por pecados de soberbia intelectual y envidias doctorales, se echara la cruz al hombro para limpiarse de sus culpas. Esos tramos numerosos de penitentes van separados por los banderines de las facultades, de algunas facultades como Ciencias, Derecho, Filosofía y Letras, O Económicas, Farmacia y Arquitectura técnica mas recientemente. Hay que llevarlos con arrestos de culturista y arnés para que no sufran, en demasía, ni riñones ni cervicales. Son los tramos de cruces. Las cruces de la duda que la universidad de la existencia se plantea con la infinita esperanza de que la incógnita despejada sea, eternamente, benévola con nosotros.
Comentarios