jueves, 30 de agosto de 2007
Leyendo crónicas, “contracrónicas”, críticas y “contracríticas” de distintos periódicos locales he llegado a una conclusión y es que al menos el Corpus sigue siendo una festividad que está en boca de la gente gracias a la labor de nuestros medios de comunicación, lo que sin duda alguna resulta hoy imprescindible para que esta jornada no caiga en el olvido.

Estoy de acuerdo en que el Corups en Málaga dista mucho de ser esa festividad de masas y profundamente arraigada en el pueblo como ocurre en nuestra vecina Granada o en localidades como Sevilla y otras muchas de toda España. También es cierto que no se trata de una jornada cofrade, y que ni siquiera puede ni debe aprovecharse este presunto tirón procesionero para devolver la grandeza, al menos esa que se ha perdido, a este domingo de junio. El Corpus es otra cosa, es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, otro pilar más, pero distinto, de todas las conmemoraciones cristianas que debemos a lo largo del año. Igual o mas importante que la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. Pero a pesar de todo ello, y teniendo claro que estamos celebrando, creo que no debemos cesar en el empeño de recuperar un decaído y jubiloso tributo eucarístico, que va quedando en manos de unos pocos, presuntos y malparados “meapilas” de la tradición, esos que frecuentan Vigilias y Misas del Gallo.

Es cierto sí, que el público general, en estas fechas responde mas a incentivos culinarios a modo de pescaíto frito por Pedregalejo o a un refrescante chapuzón en las calientes aguas del Mediterráneo, pero también es cierto, recuérdese, que ocurría lo mismo en la procesión de la Patrona, que aunque mucho mas atrayente para los cofrades, no respondía para nada a las expectativas de ese gran público que apenas se dejaba caer por el centro en un día tan caluroso o más que el Domingo de corpus. Y no hace tantos años de eso. Pero sin embargo, no se bien la razón de ese contrastado relanzamiento popular , o quizás si, ya que resulta coherente valorar el tremendo esfuerzo llevado a cabo por la propia hermandad de la Victoria con el apoyo de la instituciones en busca de esa pretendida recuperación, y bien que lo han conseguido, tanto en asistencia a las jornadas de Novena en la Catedral como a la propia procesión del día 8 de Septiembre. Tampoco hace falta memorar el apoyo popular que recibe la Virgen del Carmen en su festividad, igual o mas calurosa, tanto en la mañana como en la tarde. Otro oasis veraniego de la muestra de fe callejera en nuestra ciudad.

Por ello, y guardando las distancias, devocionales o de otra índole, que existen y es evidente, entre el Corpus y estas procesiones marianas, resulta necesario devolver la grandiosidad de la jornada litúrgica por excelencia del año, no tanto a las Vísperas que bien es cierto que están completamente recuperadas, sino a la propia procesión eucarística que sigue resultando monótona, fría y poco atractiva para el espectador que la contempla.

El gran problema sigue siendo la organización de la procesión. Además del poco interés o atractivo que despierta; es evidente que adolece de una preparación previa seria y acorde a la liturgia. No se vieron acólitos con el Santísimo y los cortes entre los integrantes del cortejo fue una nota muy negativa.

Por otro lado, si mejoró la impronta de la carroza que portaba al Santísimo con nuevo frontal y candeleros en las esquinas, si esa, a la que muchos gustaría que fuera cargada por dentro, Dios sabe de qué modo… bueno ellos si lo saben.

También es suceptible de reseñar la magnifica incorporación a la celebración de la Hermandad de la Cena, que trasladó a su Titular hasta el altar de la Plaza de la Constitución, montado al efecto por la Agrupación de Cofradías. Sobria la puesta en la calle de la hermandad, que con muy poco, o con lo justo, según se mire, ha sabido guardar las formas otorgando el verdadero protagonismo a quien debe serlo en estas fechas. No era una salida extraordinaria, ni había misterio de por medio. Nota, deben tomar otras ciudades al respecto. Por el contrario, resulta un desporpósito la salida extraoficial, cual "chirigota ilegal", de la tertulia el Monaguillo con una Imagen distinta cada año para presidir un altar. No se muy bien cuales son sus propósitos con estas rarezas, mientras el Obispado mira para otro lado.

Volviendo a las exigencias de organización que se plantean para los próximos años; La respuesta es clara. Se requiere de todas las hermandades de penitencia y gloria una mayor participación en los exornos y coherentemente dar el do de pecho en la estructuración de la procesión junto con quien corresponda. Sólo el pueblo responderá si percibe una puesta en escena mas atractiva y apasionada, sin perder los estribos, y no como hasta ahora donde parece que se hace las cosas para salir del paso.
Publicado por tontodecapirote84 @ 17:42
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