jueves, 30 de agosto de 2007
A estas alturas de mi vida, con mucho visto y recorrido, es difícil paladear algún evento de esos que te provoquen cierta emoción por la novedad, de esos que tienen cierta chispa por lo inusual de la escena contemplada, en definitiva, algo distinto como la Coronación Canónica de la Virgen de la Misericordia, Reina del Campo del Príncipe y del Realejo, nada más y nada menos. Cierto es que cada año podemos asistir a un par de rituales de este tipo tan especiales para los hermanos que lo viven pero tan devaluados desde una mirada global; Suerte que la tierra que parió a un tal Federico García Lorca no es todavía muy proclive a Coronar a sus Imágenes de María Santísima; de hecho, únicamente ostentan tal distinción las Angustias, Santa María de la Alhambra y el Rosario de Plata, aunque se anuncian y tienen fechas ya las Coronaciones de la Aurora y de la Amargura.

Como digo, algo distinto. Paseando por el histórico barrio del Realejo, se podía intuir que algo grande iba suceder. Balcones engalanados, calles adornadas, arcos florales... ¿ Quién dijo que en Granada no había esa gracia cofrade propia de otros lares? El barrio estaba volcado por completo con su Virgen y eso se notaba. Se palpaba en el ambiente una ilusión desmesurada de un barrio en la Coronación de su Virgen. Quizá la asiduidad o la rutina que se ha generado en las Coronaciones en otras ciudades, como la capital hispalense, ha conllevado una pérdida de sentido en las mismas; de hecho, no hay diferencias estéticas ni de contenido entre una salida extraordinaria y una salida de regreso de una Coronación, todo se ha equiparado. Por ello, en ciudades como Granada, Jerez o Córdoba aún las Coronaciones Canónicas son distintas, generan cierta emoción y son capaces de sorprender.

Pasadas las cinco y media del pasado sábado 19 de mayo, la Virgen de la Misericordia salía de su Parroquia de San Cecilio para presidir una última misa antes de su Coronación. La misa no era en otro lugar que el mismo Campo del Príncipe, sin duda, el mejor lugar elegido para que todo el barrio pudiera participar en la Eucaristía. Sobre las siete y media, el cortejo se ponía en marcha hacia la Catedral granadina. El palio avanzó magistralmente por las estrechas calles del Realejo a los sones de la banda de música de la Consolación de Huelva, dignísimo acompañamiento musical que estuvo a la altura del acontecimiento que se vivió en Granada, y que supo conjugar marchas granadinas con otras sevillanas, clásicas y no tan clásicas. El discurrir del palio iba derrochando arte allá por donde pasaba; era ese compás alegre y abierto, no tan medido de Viernes Santo, y además había Celebración. La Dolorosa del Campo del Príncipe se hallaba en su paso sin Corona, como debe ser, con manto liso, con un tocado estilo Aguas del Museo y sin velas rizás, buscando una estética distinta a la que luciría el Domingo. El barrio, Granada y cofrades de otras ciudades acompañaron a la Virgen hasta su entrada a la Catedral, donde entró pasada las diez y media de la noche, no sin antes hacer un giro de 360 grados en la misma puerta de la Catedral a los sones de Pasan los Campanilleros.

Ya el Domingo, la Dolorosa se hallaba en su paso presiendo el Altar que sus hermanos le montaron para su Coronación. En su paso, su palio nuevo de Fernández y Enríquez que tanto recuerda al de la Dolorosa de la Salud del barrio de León sevillano. Y tras el paso, y a modo de dosel, el antiguo de esta Corporación del Viernes Santo. La Catedral, por otra parte, engalanada con un exquisito gusto, que nos sorprendió porque desconocíamos por completo las buenas maneras de las priostías granadinas. La ocasión lo merecía; el barrio y la Hermandad ofrendaban a su Virgen una Corona en plata de Orfebrería Triana con una acertadísima estética similar a la que hasta ahora había venido luciendo en sus Estaciones de Penitencia y en sus cultos.

Ya por la tarde, y con cierto riesgo de lluvia, la Misericordia Coronada inició su regreso a su barrio. En la plaza de Alonso Cano, nada más salir el palio de la Catedral, sonó la marcha de Coronación compuesta por Manuel Marvizón, marcha de corte muy alegre, muy apropiada para esta Dolorosa y para el acontecimiento que se estaba celebrando. Después, sonarían el resto de marchas compuestas para la ocasión. Como escenario, Granada y sus calles, ¿ qué mas se puede pedir ? El palio avanzó con cierta dificultad y con gran lucimiento por las estrechas calles que separan la Catedral de la Puerta Real. Como detalle, y al igual que en el traslado de ida, iban seis parejas distintas de ciriales, una por cada Hermandad del barrio que habían prestado sus ciriales para la ocasión. Antes de comenzar el regreso al Realejo, el palio hizo una estación inolvidable ante la Patrona, la Virgen de las Angustias. Y asi, con gallardía, el palio continuó con su triunfal procesión hasta San Cecilio, donde entraría bastante avanzada la madrugada, y tras haber sido recibida por las distintas Hermandades, asociaciones y colectivos del barrio ( y también por la Málaga cofrade; como en toda extraordinaria que se precie, Málaga va en masas, da igual lo que salga, que sea bueno o que sea malo, que Málaga siempre está ).

Sin duda, nunca está de más conocer Hermandades de otras ciudades. En este caso concreto, una buena Hermandad de barrio granadino, con cierta gracia, y con un gran respaldo popular. Siempre es un lujo poder disfrutar de un palio andaluz, más aún cuando discurre por calles con tanto encanto y tanta historia como las de Granada.

No todo lo interesante, no todo lo que puede saciar a los más exigentes capillitas, se halla a las orillas del Guadalquivir, aunque muchos no lo entiendan o no quieran entenderlo por temor a perder "prestigio cofrade". Nuestra tierra, Andalucía, esconde grandes tesoros cofrades en todas y cada una de sus provincias; tan sólo hay que saber buscarlos y saber disfrutarlos. La Coronación de la Misericordia fue sólo una muestra, pero hay más, mucho más. Y, así, mientras recuerdo a "La Greñúa" alejándose por la Carrera del Genil a los sones de "Costalero" en un caluroso anochecer de primavera, me quedo con las ganas de disfrutar nuevos momentos, de nuevas Hermandades, de nuevos enclaves, por esa geografía que tenemos que hacer de todos los andaluces.

Opinión de SANTELMO86
Publicado por tontodecapirote84 @ 17:09  | Granada
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios