Un año más, el Miércoles Santo constituyó, para mi, el contrapunto de la Semana Santa, al abandonar tierras hispalenses para acompañar a mi Hermandad y contemplar el resto de Hermandades que procesionan o, más bien, desfilan en esta jornada de la Semana Santa malagueña.
Este año se hablaba de cambios importantes en Fusionadas, de mejoras, de estrenos ..., y, en gran medida, fue así. La Hermandad puso en la calle su Cruz de Guía ( una de las mejores, por cierto, de las que procesionan en Málaga ) a las 17.45, algo más pronto que otros años, lo que resulta contradictorio puesto que el recorrido hasta entrar en la Alameda se acortaba como consecuencia de las numerosas obras que se están acometiendo en la feligresía de San Juan. Los 30 minutos que la Hermandad salió antes fueron los mismos que estuvo parada en la calle Cisneros a la espera de que pasara la Hermandad de Salesianos. La salida, en general, como siempre, como por desgracia es habitual en Fusionadas, desordenada. La imposibilidad de discurrir por los callejones de la feligresía motivaron que la Hermandad, después de casi dos décadas, retomara su recorrido de siempre, el que tenía cuando salía de Fajardo, que no era otro que el de Cisneros, Pasillo Santa Isabel, Arriola, Atarazanas y Torregorda. Detalle histórico motivado por el destino, pero que no deja de ser curioso, aunque pase inadvertido para la mayoría de los integrantes actuales de la Hermandad.
El cortejo, como es habitual, muy escaso y desordenado. Aunque se diga que es pesado ver una Hermandad de estas características, lo cierto es que, en ninguna de las secciones, el número de nazarenos supera la centena, lo que resulta contradictorio con el número de hermanos que integran la nómina de la Hermandad, muy por encima de los 2.000.
El Señor de Azotes y Columna volvía a ser acompañado por la Agrupación Musical de Estepona que, si bien ha mejorado su calidad y bastante con respecto al año pasado, considero que no es la más apropiada para el acompañamiento de tan portentosa Imagen. Se echa de menos aún, al menos por mi parte, el acompañamiento de la Agrupación de Arahal. Aunque ya se pudo contemplar el año pasado, la Imagen ha recuperado todo su esplendor tras la acertadísima restauración llevada a cabo por el profesor Miñarro. En este paso, como en el resto de los de los Cristos de la Hermandad, viene siendo extremadamente necesaria la sustitución de la parafina por cera natural. Como estreno, la sección de Azotes presentaba dos nuevos paños de bocina bordados por el hermano José Miguel Moreno.
Exaltación, por su parte, y como viene siendo habitual en los últimos años, se vio eclipsado por la fama de uno de sus mayordomos de trono. La gente, como es normal en nuestra ciudad, se altera cuando ve a alguien conocido y le da igual si le tienen que levantar el capillo para comprobar si han acertado en localizarle o no. El acompañamiento de la banda de la Hermandad fue bastante correcto, aunque muy repetido el repertorio. Como novedad, se estrenaban los dos arbotantes laterales, aún sin dorar, así como el reajuste de los cuatro ya estrenados el año pasado ( que, por cierto, estaban más desajustados que el año pasado ).
En Ánimas de Ciegos, la principal novedad fue el cambio de impronta sufrido por la Imagen como consecuencia del más que discutible proceso de restauración llevado a cabo libremente por el IAPH. Un año más, tuvimos que soportar el acompañamiento de la Brigada Paracaidista con sus irreverentes espectáculos malabares y su particular interpretación de marchas procesionales. No estaría mal que la Hermandad se replanteara el sentido de tal acompañamiento. La Brigada, que, por cierto, este año era más internacional que nunca, iba montando sus propios espectáculos. Da igual que el paso estuviera andando o no; que ellos empezaban a tocar, a cantar, a intercambiarse armas, a desplazarse de un lado a otro cuando les daba la gana. Quizá habría que concienciarles de que vienen acompañando a una Imagen a la que tienen como protector, y que esta Imagen no va de telonera de ellos. Por fortuna, y aunque parezca mentira, tuve la suerte de escuchar únicamente, aunque en repetidas ocasiones, el Bolero militar y La muerte no es el final del camino; otros, escucharon Esperanza Macarena, Rocío, Hermanos Costaleros, Virgen de la Paloma, en definitiva, marchas que le pegan a esta Imagen tanto como una muñeira. El discurrir del paso, como es habitual, muy sobrio y elegante.
Y respecto a Mayor Dolor, quizá me falle la objetividad, pero lo vi todo, en general, bastante bien. Ha sido, sin duda, el año en que mejor se ha paseado por las calles de nuestra ciudad. Se estrenaban las corbatas del palio que venían a completar el conjunto del paso de esta Dolorosa, dándole más elegancia aún si cabe. Es cierto que la calidad no es la nota predominante del paso, pero está quedando un conjunto aceptable caracterizado por la originalidad, la proporcionalidad, la elegancia y el buen gusto. También eran novedad la saya de la Virgen y el mantolín del San Juan, así como los ciriales y la Cruz Parroquial. Y el año que viene, por fin, parece que se estrenará ya la tan ansiada peana. En definitiva, bastantes estrenos que vienen a realzar aún más la puesta en escena de este paso de palio. Quizá, la nueva posición del San Juan, demasiado próximo a la Dolorosa, fue, al menos a mi juicio, lo único a corregir. El palio, en el interior de San Juan, comenzó su discurrir con la marchá Amarguras en una chicota lenta, pausada, que hacía presagiar ya que esto no era lo mismo de siempre, que había cambios, que primaban la estética, la música, en definitiva, el buen hacer tan ausente en los últimos años en la Hermandad. Ya en la calle, y tras la marcha real, sonó Mayor Dolor, Callejuela de la O, A ti Manué, mientras el palio avanzaba despacio, aguantando las marchas, y con una elegancia de la que pocas Dolorosas pueden disfrutar en nuestra ciudad. El palio fue avanzando así durante toda la tarde-noche del Miércoles Santo. Se ha criticado la forma de andar del palio en algunos medios de prensa escrita; supongo que cuando se anda bien, hay que criticar, aunque no haya argumentos. Precisamente, este año ha sido uno de los pocos en que el palio ha ido bien durante todo el recorrido.
Se interpretaron también soberbiamente Pasa la Macarena, Madre Hiniesta, Virgen de las Aguas, Rocío, Estrella Sublime, Virgen de la Paz o Coronación de la Macarena. Momentos destacables, entre otros muchos, fueron la salida del recorrido oficial, en el que el palio efectuó la doble curva al son de Pasan Los Campanilleros, o la revirá de Casapalma a Álamos con Madre Hiniesta. Un repertorio, en definitiva, bastante bien elegido, aunque con algunas excepciones como las rumbas pacololeñas. Ya era hora de que se pudiera disfrutar de un acompañamiento musical de estas características.
Y así llegó a la Tribuna de los Pobres, dónde se impuso ya la mamarrachez y la incoherencia de algunos de sus capataces, y el palio fue girado hacia el público mientras sonaba la marcha Rocío, y comenzó a hacer balanceos y movimientos extraños incompatibles por completo con la categoría de la Virgen del Mayor Dolor; y después llegó la revirá de Cisneros a Fernán González, en la que la banda de la Hermandad interpretó nuevamente la malagueña ( por desgracia, parece que se está convirtiendo en tradición que la banda le interprete esta pieza al palio en este punto; no sé si no son conscientes de que su acompañamiento es al Cristo de la Exaltación, ni tampoco sé si tocan la malagueña por iniciativa propia o a solicitud de algún hermano, pero lo cierto es que destrozan por completo una de las revirás mejores del recorrido ); la entrada en San Juan tampoco fue muy elegante.
En definitiva, y aunque con bastantes aspectos a mejorar, creo que ha sido un año en el que la Estación de Penitencia de Fusionadas, si se puede llamar así ( o desfile procesional ), ha estado bastante bien, muy diferente a la de los últimos años.
En relación al resto de Hermandades, me quedo con el Rico y con la Expiración. Si ya me sorprendió gratamente el año pasado la Hermandad del Rico, este año no ha sido diferente. Un cortejo bastante amplio, buenos acompañamientos musicales y buena puesta en escena en la calle, manteniendo su estilo de siempre, como debe ser. No siempre hay que dejarse influenciar por las tendencias imperantes en otras capitales andaluzas. El Rico tiene su sello propio ( algo que no es fácil ), y lo mantiene, con lo complicado que ello resulta en estos tiempos. Después de varios años, pude disfrutar nuevamente de la Hermandad de la Expiración. Un lujo poder contemplar a una Hermandad de estas características, orgullo cofrade de nuestra ciudad sin duda. Cortejo ordenado, ritmo pausado, elegancia al máximo nivel, repertorio cuidado. La Expiración es consciente de su categoría y sabe reflejarla a la perfección en la calle. Tuve la suerte de poder contemplar al Cristo avanzando despacio, sin tirones, mientras la banda de Antiguos Alumnos le interpretaron varios marchas a su paso por calle Molina Larios; una estampa ya clásica de nuestra Semana Santa. Y respecto al palio, pues más de lo mismo, exquisitez, elegancia, armonía, personalidad propia. Buena chicotá la revirá que efectuó el palio al entrar a Molina Larios mientras sonaba Estrella Sublime; poco después una abundante "petalá". Por mucho que se le intente comparar con alguna que otra Hermandad perchelera, la Expiración es incomparable, simplemente está a otro nivel.
SANTELMO86