martes, 28 de agosto de 2007
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De la expectación de un teatro va el asunto. De versos y gafas de cerca va la jornada. De oraciones sentidas, de regocijantes vivencias y de soberbios y doctos mensajes va el preludio.
Tres ciudades descorren las cortinas de la función. Del auto sacramental que presenta el Pregonero. - ¡ aquí traigo las palmas y las ramitas de olivo! – ¡corran muchachos y muchachas a por el Programa!, - ¡Que ya está aquí la Semana Santa!.

El aplauso se hace común en la bandera blanquiverde de la tradición, el Quinto Evangelio que escriben los grandes nombres que han desfilado y lo hacen en los atriles del Villamarta, del Maestranza o el Cervantes se reseña a modo de sermón para aquellos que pretenden verse reflejados en verso o en prosa, como legionarios del pueblo o como miembros de cofradía.

En el escenario ya brilla la primera Cruz de Guía rebosante de ilusión. En los "balcones" y en las "aceras" del patio de butacas ya se aposta el oscuro público, ese que no se ve pero se siente, como aliento desgarrado del nerviosismo responsable pero a la vez de exhalación en muestra de apoyo y confianza al privilegiado.

Suenan los primeros compases de la Pasión, "Cristo de la Lanzada" de Marquez Galindo truena en los recodos jerezanos, "Esperanza Macarena" de Pedro Morales florece en el Arco, pero no en aquel que la aguarda en su barrio, si no el del Postigo, testigo omnipresente del pregón de un joven que también reza en macareno y "Soleá dame la Mano" que acaba de pedir un sitio cerquita de donde nació Picasso para quedarse por y para siempre a la vera de los malagueños y en el dulce acompañar de tantas Dolorosas acunadas con sus compases.

Silencio. Ya no hay vuelta atrás, la suerte está echada. La responsabilidad es tuya amigo Andrés, igualmente es tu turno querido Enrique y en igual medida el tuyo estimado Pedro. Es vuestra la satisfacción y la resuelta de abrir el cancel de las ilusiones de todos nosotros. Con vuestras letras redactáis el prólogo de oro que brillará aún mas si cabe con el sol del Domingo de Ramos y quedarán para vuestros hijos el orgullo de haber sido Pregoneros de la Semana Santa, con mayúsculas, vivas voces de la expresión pura y clara del sentir cofrade y cristiano, del legado que dejaremos para futuras generaciones, debiendo pervivir siempre el espíritu del pregón como indudable cordón umbilical entre nosotros y la razón de ser de nuestras ciudades.
(en la foto, D. Pedro Merino Mata, pregonero de la Semana Santa de Málaga 2007)
Publicado por tontodecapirote84 @ 13:04  | Málaga
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