El año pasado fue un año de cambios en la Esperanza. De la misma forma que una nueva junta accedía la Basílica "por la puerta grande" con sus ideas y sus directrices, por la puerta trasera de San Jacinto salían aquellos de la anterior, que con labor callada y exquisita no han querido o no les han dejado ser partícipes de la futura andadura de la corporacion. No obstante, algunos de aquellos han preferido quedarse y tragar con sus propias incoherencias. Otros, de la misma forma que hicieron lo que tenían que hacer, abandonaron el barco en silencio, sin levantar la voz pero con la profunda tristeza de que su trabajo puede quedar en un mero recuerdo plasmado en alguna fotografía de archivo.
La primera toma de contacto con la triste realidad se produjo en los cultos de María Santísima de la Esperanza el pasado mes de diciembre, donde los magnificos resultados conseguidos en años precedentes se cayeron como un castillo de naipes a favor de un exorno mediocre, indigno de la devoción que se le debe profesar a la Madre de Dios. Todo sea romper con lo anterior. Y si eso supone eliminar quizás los mejores altares de cultos dedicados a una imagen titular de la Semana Santa de Málaga pues no pasa nada. Las cosas son así.
Ahora se publica la decisión de la junta (no consensuada con el cabildo de hermanos) de regresar al corte estético anterior del Nazareno del Paso, esto es con la Cruz de Plata y la túnica bordada. ¿por qué razón?, pues es bien simple, como ya he dicho, por romper con lo anterior, porque el Señor estará presuntamente mas "lujoso" así. Y esa es la razón del fondo. No puede ser que el Señor vaya de "humilde" y la Virgen con sus "bordados" por que eso es un despropósito para los señores que rigen una Junta que además gritan a los cuatro vientos "ser del Cristo" como si en una Hermandad una junta de gobierno puediera ser de uno u otro titular.
Y es que la ignorancia es atrevida. Seguramente esos señores no sepan o no quieran entender que Mariano Benlliure no quiso ejecutar un Nazareno a la imagen y semejanza del anterior, conocida popularmente como "el Moreno" que era obra del XVII y un gran ejemplo de la estética clásica del Nazareno malagueño, y de hecho se negó en varias ocasiones a seguir las indicaciones de la hermandad que al final transijo en función del mayor conocimiento que poseía el escultor.
El artista, que ya contaba con la avanzada edad de 78 años, realizó varios bocetos y definitivamente se aprobó uno de ellos del cual salió la imagen del actual Nazareno del Paso, que ha sido considerada como "la quintaesencia de su obra sacra al ser un compendio de sus recurrentes grafismos sobre el tema, tanto por la perfección anatómica, mostrando a un varón abatido por la carga del madero que, más que avanzar, arrastra el peso de su cuerpo hacia el Calvario como por la exquisita ejecución y los recios rasgos semitas del rostro, plenos de expresividad", como así lo expresan Luis Ignacio MÉNDEZ PÉREZ, y Pablo SALINAS SÁNCHEZ en su Estudio Anatómico-Topográfico de la imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, Málaga, Universidad de Málaga, 2000.
Por tanto, se concibió como una imagen cristífera plenamente realista alejado de los postulados barrocos y por ende, para procesionar con túnica lisa y cruz plana y cepillada, que es la que ha procesionado hasta el año pasado tras una recuperación histórica que se inició en el Via Crucis Jubilar de 2000.
Puede entenderse que en épocas pasadas el desconocimiento artístico, estético e incluso cultural pesara demasiado sobre los dirigentes de las hermandades, mas preocupadas por recuperar el esplendor de los desfiles procesionales de nuestras imágenes y en intentar que las hermandades no desaparecieran en coyunturas económico-sociales verdaderamente nefastas. Pero lo que no se entiende, es que en pleno siglo XXI sin esos augurios apocalípticos, una junta de gobierno que representa a una amplia masa social de hermanos tome una decisión sectaria, sin ningún tipo de fundamento artístico y estético, asentada en un sentimiento inconcebible de ruptura con todo lo anterior estuviera o no bien hecho, una decisión cara a la galería del populismo mal entendido que además se deja sentir aún en muchas corporaciones, populismos que nacen de la ignorancia, de una supuesta tradición sin entender que se hace necesaria ya una superación de aquella Semana Santa costumbrista, propia de otros tiempos, aquella que se celebraba en un contexto socio-cultural bien distinto, de miserias y folclore.
Lo peor de todo esto es que esta decisión no es si no un punto y seguido a la sucesión de despropósitos que se podrían producir durante los próximos años, si la dirección de la Hermandad no se encomienda o no deja asesorarse por aquellos que puedan prestar sus conocimientos estéticos dentro de una coherencia mínima. Pero para ello hay que dejar a un lado la prehistórica bipolarización sevillano-malagueño y los miedos a que una hermandad plenamente malagueña "se desvíe por donde no debe", ya que los criterios estéticos no se rigen por esta disquisición si no por las tantas corrientes artistico-religiosas que ha dado la extensa Historia del Arte. El destierro de estos instintos urge en todos los sentidos y en todas las hermandades para que no se produzcan este tipo de decisiones torpes y anacrónicas.